A un año de la tragedia en el Hotel Casa Sur de Palermo, la investigación por la muerte de Liam James Payne (1993-2024) –ex cantante de One Direction– sigue rodeada de incógnitas. El 16 de octubre de 2024 el británico de 31 años falleció al caer desde el balcón de su habitación en el tercer piso del hotel (la 310). El informe forense concluyó que el artista murió por “politraumatismos y hemorragias” internas y externas.
Presentaba un "probado estado de intoxicación", producto del “policonsumo” de sustancias: en su sangre y orina se encontraron altos niveles de alcohol, rastros de cocaína y del antidepresivo sertralina. Los expertos descartaron cualquier intervención ajena o intento de suicidio: el músico no tenía reflejos de defensa al caer, lo que indica que estaba en estado semi o inconsciente por el cóctel tóxico. Las cámaras de seguridad y registros telefónicos fueron clave para reconstruir los hechos. Se revisaron más de 800 horas de filmaciones del hotel.

Estas grabaciones muestran que aquel día Payne había invitado a dos mujeres a su cuarto -acompañantes a las que accedió a través del site Gemidos.TV–, bebió alcohol con ellas y, después de que se retiraran sin recibir pago, comenzó a destrozar el mobiliario. Según contó una de las mujeres, también estrelló el famoso Rolex contra un televisor. Ese reloj es el que le había dado "durante un rato" a Braian Paiz, el camarero al que conoció en Cabaña Las Lilas y con el que compartió cocaína y tiempo juntos –en el que charlaron, dibujaron, crearon música y compartieron una complicidad que estuvo al borde de la intimidad– a cuarenta y ocho horas del trágico final.
Alrededor de la 1:00 p.m., el encargado llamó al 911: “Tenemos un huésped que está sobrepasado de drogas y alcohol… está rompiendo toda la habitación, necesitamos que manden a alguien”. Instantes después se escuchó un estruendo: el artista fue hallado desplomado en el patio interno del hotel. El SAME certificó que estaba muerto. El músico había sido expulsado del Hyatt y, como pudo saber GENTE, en medio del escándalo en Casa Sur hubo un intento fallido de trasladar al músico a un airbnb del barrio de Colegiales.

Por qué fueron acusadas cinco personas en la primera etapa
La fiscalía nacional inició la instrucción con tres imputados y luego procesó a cinco personas por la muerte de Payne. Los principales acusados fueron Rogelio Nores, empresario argentino y amigo de Liam, y Gilda Martín y Esteban Reynaldo Grassi, gerente y jefe de seguridad del Casa Sur respectivamente. A Nores se lo procesó inicialmente por “homicidio culposo” (por supuesta negligencia); la misma calificación de homicidio culposo aplicó la jueza Bruniard a Martín y Grassi.
Según la imputación del fiscal Andrés Madrea, Nores “omitió cumplir con sus deberes de cuidado, asistencia y auxilio” hacia Payne, “abandonándolo a su suerte” sabiendo de sus adicciones y estado vulnerable. En paralelo, se acusó a Braian Nahuel Paiz, camarero doble turno en Puerto Madero, y a Ezequiel David Pereyra, exempleado del hotel, por venderle a Payne la droga encontrada en su organismo. Para ambos se dictó prisión preventiva.
El fiscal solicitó que ambos sean juzgados por “suministro de estupefacientes a título oneroso, reiterado en dos oportunidades para cada uno y que en ambos casos las dos entregas concursan materialmente entre sí”. Este delito especificado en el artículo 5 inciso “e” de la Ley N°23.737 de Estupefacientes, prevé una pena de 4 a 15 años de prisión.

Por qué la Justicia sobreseyó a Nores, Gilda Martín y Esteban Grassi
En un giro inesperado, la Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional sobreseyó (exoneró) a Nores, Martín y Grassi en febrero de 2025. Los jueces Julio Lucini y Hernán López argumentaron que no existía prueba concluyente de que los tres imputados hubieran provocado la caída fatídica. En el fallo señalaron que “la formación de esta causa no afecta el buen nombre y honor” de los acusados.

Los camaristas razonaron que Payne era mayor de edad y, por lo tanto, el único responsable último de su vida; Nores no ostentaba un vínculo contractual como gerente o médico, sino sólo una amistad, de modo que no tenía deber jurídico de detenerlo. Además, destacaron que Nores no estaba presente en el momento de la caída ("Me había ido una hora antes", aseguró) y tampoco se probó que le hubiera proporcionado drogas a Payne.
En el caso de la absolución de Nores, se esgrimieron como argumentos que sus funciones no eran terapéuticas –dado su historial y su tratamiento en adicción– y que, incluso “en su condición de manager, no ha logrado la imputación por las consecuencias que podría acarrearle a su dirigido sus actos propios de obtención de alcohol y drogas”. La cámara determinó que no es responsable de la comisión de un delito porque "no tenía la obligación de evitar un resultado”.

Mientras que, por otro lado, las argumentaciones en relación al sobreseimiento de Martin y Grassi, los jueces destacaron que, en consideración a las funciones que les tocaba ejercer y los deberes de ellas derivadas, no encontraron “basamento en la afirmación acerca de lo inadecuado del traslado de Liam Payne a su habitación” para estimar que su conducta fuera relevante y culpable de homicidio. Recordemos que cuando Payne se desvaneció en un sillón del lobby, Grassi y otros lo cargaron dormido hasta su habitación y esperaron unos minutos afuera para comprobar si reaccionaba.
En resumen, se concluyó que no había certeza de que la presencia o ausencia de Nores (ni de los gerentes) hubiera influido en la secuencia fatal. “El damnificado era una persona mayor, que no tenía restricción vigente alguna en su capacidad jurídica y que no había sido obligado ni determinado por terceros a consumir las sustancias que lo llevaron al estado que esa tarde exhibía frente a los perplejos y alarmados empleados del hotel”, se manifiesta en la sentencia.
Estos sobreseimientos fueron apelados por los fiscales. Para la Cámara, no alcanzaron las pruebas disponibles, pero Madrea y el fiscal de Cámara Joaquín Gaset insistieron en que faltaban pericias clave. Alegaron, por ejemplo, que aún no se había peritado el celular de Nores y otros dispositivos relevantes. El caso fue devuelto al juzgado de instrucción (a cargo de la jueza Laura Bruniard) para que decida sobre esas diligencias pendientes.

Qué dicen las cámaras del hotel y cuáles son las pruebas
Las cámaras de seguridad del Hotel Casa Sur Palermo (ubicado en Costa Rica 6032) se convirtieron en prueba esencial. Según la investigación, varios empleados del hotel aparecen en video trasladando a Payne al lobby o a su habitación tras una crisis notable de intoxicación. Por ejemplo, el momento en que el cuerpo del cantante es cargado desde el hall hacia el tercer piso fue registrado; luego de ese traslado, minutos después, Payne cayó desde el balcón del tercer piso.
Estas grabaciones, junto con los registros de ascensor y entradas al cuarto, permitieron reconstruir que no había intervención de terceros en la caída, sino que Payne estaba en un estado vulnerable y solo en la habitación antes de precipitarse.

De modo paralelo, los peritajes toxicológicos y los chats grabados entre Payne y los imputados introducen una línea de evidencia que apunta a un suministro externo de estupefacientes. Por ejemplo, Braian Nahuel Paiz se le atribuye el haberle entregado cocaína al cantante en dos ocasiones: la madrugada del 14 de octubre y luego una mañana del mismo día, según chats y el registro de cámaras que lo ubicaron en la habitación 310 del hotel y luego en una casa particular de Paiz en la calle Agüero, en el barrio del Abasto.
En el caso de las conversaciones que mantuvo el camarero con Payne, que fueron vía ICloud –y a las que GENTE accedió en su totalidad–, se ven fotografías explícitas de las sustancias y un claro intercambio en el que hay un pedido insistente de Payne. Según la defensa de Paiz y sus propias declaraciones a este medio, el imputado –que además era estudiante de Diseño de Imagen y Sonido y trabajaba en cine– aseguró que el hecho de brindarle estupefacientes siempre fue "para compartir el consumo, no para venderle".
El camarero que visitó al músico dos veces –la primera fue el 2 de octubre de 2024 en el Palacio Duhau, y la última, el 14 de ese mes en la suite del hotel Casa Sur, dos días antes de la muerte de Payne– habló con GENTE desde la cárcel acerca del supuesto delito por el que permanece en prisión preventiva desde enero en la alcaidía de Buenos Aires: "Yo no trafico. Era consumidor, nada más”. Y destacó: "Nadie de los que estuvo el último día fue investigado".

Sin embargo, según la evidencia interpretada por el fiscal, “en los mensajes, Paiz le ofrecía bolsitas de cocaína de 5 gramos… Payne se toma un taxi y va a buscar la droga”. Los análisis forenses también confirmaron que en las 72 horas previas al momento de su caída, Payne tenía en su organismo alcohol (2,3-2,7 g/L), cocaína y el antidepresivo sertralina. Según el abogado de Paiz, Fernando Madeo Facente, lo que ocurrió entre su defendido y Payne fue "algo consentido entre adultos" y específicamente en relación al supuesto delito, recalcó en diálogo con GENTE: "No está probado que haya habido ánimo de lucro ni que haya cobrado".
Otro fragmento relevante de la investigación está en los allanamientos y registros digitales: se incautaron celulares, computadoras del hotel y de personas del entorno de Payne, con el objetivo de determinar quién facilitó las drogas y si hubo coordinación previa. En particular, la fiscalía sostiene que el exempleado del hotel Ezequiel David Pereyra entregó cocaína los días 15 y 16 de octubre, y cámaras lo muestran trabando la puerta del ascensor del subsuelo para realizar la entrega. Pereyra continúa preso en el penal de Marcos Paz.

Qué teorías circularon y por qué fueron descartadas
En el amplio ruido mediático se barajaron varias especulaciones que la justicia terminó desestimando. Circuló la idea de que Payne consumió “cocaína rosa” (una mezcla callejera con ketamina y colorante), alimentada por fotos filtradas del cuarto desordenado. Sin embargo, las autoridades aclararon que el informe toxicológico oficial no reportó dicha sustancia; en todo caso halló cocaína común. Además, la propia naturaleza de la “cocaína rosa” (mezcla de drogas) impide detectarla como tal en un análisis estándar.

También surgió la hipótesis de un posible suicidio o que Payne intentó huir por el balcón, tras especulaciones de algunos medios. Pero la investigación judicial no encontró indicios que respalden estas versiones. Los forenses descartaron “autolesión” y cualquier ataque externo. En síntesis, hasta ahora no existe fundamento probatorio para teorías conspirativas: todos los elementos concuerdan en una caída accidental producto de su estado alterado.
“Entendemos que la investigación sobre la muerte de Liam fue absolutamente necesaria, y la familia reconoce el trabajo realizado por las autoridades argentinas”, expresó la familia de Payne cuando se dio a conocer la noticia del sobreseimiento de Nores, Martín y Grassi. Recordemos que Geoff había apuntado a Nores y que hubo una demanda civil iniciada por el empresario en represalia por declaraciones del padre de Payne.
Mientras tanto, aún no se ha fijado fecha para el juicio oral a Paiz y Pereyra. El Tribunal Oral en lo Criminal N°30 de la Ciudad de Buenos Aires notificó a las partes en septiembre de 2025, pero la cercanía del receso judicial sugiere que el debate arrancará en 2026.

