Un nuevo audio filtrado sacudió en las últimas horas la investigación por la muerte del anestesista Alejandro Salazar y el presunto robo de propofol y fentanilo del Hospital Italiano. La grabación, que comenzó a circular con fuerza en redes y ámbitos judiciales, aportó un relato tan crudo como estremecedor sobre lo que habría ocurrido en la trama que hoy se investiga en la Justicia y mantiene en vilo a todo un país.
El contenido se sumó a los dos audios de WhatsApp que ya habían tomado estado público (el que hablaba de las fiestas y el que resumía la causa judicial) y había expuesto un entramado irregular dentro de personal médico de distintos hospitales de la Ciudad de Buenos Aires.

Esta vez, la voz —cuya identidad no trascendió— describió una supuesta dinámica de consumo de drogas en encuentros privados, conocidos como “propofest”, y reconstruyó el contexto en el que habría ocurrido la muerte de Salazar.
El audio completo que se filtró
“O sea, llegué hasta la mitad, pero a mí lo que me dijeron es que el jefe de residentes o alguien así de mucha jerarquía del italiano (aparentemente por Hernán Boveri) está casado, convive con otra del italiano y la caga con la R2 que es anestesióloga también y esta R2 es la que estaba remetida en toda la jodida, la droga y bla bla bla (por Fini Lanusse según las fuentes)", se escucha en la primera parte del audio.
Y sigue: "Entonces se les ocurre alquilar un departamento y en ese departamento hacían las fiestas de propofol, las 'propofest' digamos, que encima se drogaban con las BIC, tipo con las bombas y que usaban unos sensores que se ponen como en la cara, que son carísimos, muy, muy caros, se los robaban del Italiano para ir censando la droga en sangre y no pasarse al cara**".
"Pero bueno, se ve que ni así, porque el chabón se acabó muriendo igual y que supuestamente cuando se murió era tipo una mina y él, o sea, estaban los dos solos, se inyecta el propofol, y el chabón se empieza a poner azul y su primera reacción de la mina es irse al cara** y cuando se va dice tipo, 'no, estoy flasheando', y llama a los amigos y van al departamento y no sé qué problema tuvieron, tuvieron que llamar un cerrajero, qué sé yo, y cuando abren la puerta el chabón estaba muerto y bueno, ahí salió como medio toda la luz, algo así”, cerró la voz de mujer.
La causa que mantiene en vilo al sistema de salud
El caso tuvo su origen en febrero, cuando Salazar fue encontrado sin vida en su departamento de Palermo, con una vía intravenosa colocada y conectado a una bomba de infusión. En la escena se hallaron propofol y fentanilo, drogas de uso hospitalario.

La investigación avanzó y determinó que esas sustancias habrían sido sustraídas del Hospital Italiano, lo que derivó en un sumario interno y en la imputación de la anestesióloga Delfina Lanusse y el médico Hernán Boveri por administración fraudulenta.
Ambos negaron los cargos en la Justicia, aunque, según reveló el abogado de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA), habrían reconocido el hecho en el ámbito institucional.
En paralelo, también surgió el nombre de otra profesional, Chantal “Tati” Leclercq, quien no fue imputada pero quedó vinculada en la investigación.
La aparición de este nuevo audio, que no forma parte oficial del expediente judicial pero ya circula ampliamente, volvió a poner el foco en las prácticas denunciadas y en el posible circuito ilegal de drogas dentro del sistema de salud.
Mientras la Justicia intenta reconstruir con precisión qué ocurrió y determinar responsabilidades, cada nuevo elemento —como esta grabación— no hace más que profundizar la gravedad de un caso que sigue generando conmoción.
