Los archivos desclasificados del caso Jeffrey Epstein siguen arrojando material incómodo, perturbador y revelador. Entre los documentos que resurgen dentro de la última y más masiva desclasificación de archivos, aparece un correo electrónico fechado el 17 de diciembre de 2018, enviado por Robert Trivers, prestigioso biólogo evolutivo estadounidense, al propio Epstein. El asunto del mensaje es tan directo como inquietante: “Trans”.
El contenido del mail no deja lugar a interpretaciones benévolas. A lo largo de varios párrafos, Trivers desarrolla una visión sexualizada, biologicista y deshumanizante sobre las personas trans, mezclando fantasías sexuales, afirmaciones pseudocientíficas y opiniones explícitas sobre prostitución, hormonas, castración y hasta intervenciones médicas en niños pequeños. Todo, escrito con una crudeza que hoy resulta imposible de leer sin escalofríos.

Un correo privado que expone una forma de pensar
El mensaje fue enviado a la cuenta personal de Epstein ([email protected]) cuando el financista ya estaba públicamente señalado por delitos sexuales y tráfico de menores. No se trata de una declaración pública ni de un texto académico, sino de un intercambio privado que deja al descubierto el tipo de conversaciones que circulaban en su entorno íntimo.
Trivers compara personas trans de hombre a mujer y de mujer a hombre desde una lógica de “atractivo sexual”, “utilidad” y “placer”, utilizando expresiones explícitas y reduciendo identidades a genitales, consumo sexual y fantasías masculinas. En uno de los pasajes más controvertidos, incluso menciona la posibilidad de intervenir hormonalmente a niños de tres años, algo que él mismo dice que “le daría miedo”, pero que no descarta.

La conversación que el biólogo mantuvo con Epstein acerca de las personas trasngénero: "Si te gustan..."
En el mail, Trivers le explica coloquialmente a Epstein que en las personas transgénero lo más habitual es que se trate de "personas de hombre a mujer –cuatro veces más frecuente"– que de mujer a hombre". Y precisa detalles en relación a la satisfacción sexual al estar con el primer tipo: "Es atractivo porque si tu fantasía es chupar un pe.. de hombre, es una mujer con pe.... De otro modo, si eres completamente heterosexual, sería mucho mejor si el resto del organismo es femenino. Entonces obtienes lo mejor de ambos mundos".
El científico le explicita que "las mujeres transexuales son muy atractivas y ganan dinero fácilmente, ya que se dedican a la prostitución para pagar las altas tarifas de las inyecciones cada semana". También detalla que son "sexualmente felices, ya que la castración no impide la sensación del organismo". Contrariamente, explica: "Contrasta con las pobres versiones de mujer a hombre, que resultan solitarios e infelices; son hombres con vagina, lo peor de ambos mundos".

Para más, detalla en relación al posible interés de Epstein: "Si te gustan los hombres masculinos y olorosos, quieres ese pe.. duro que viene con el espectáculo, no quieres la vagina". Y suma: "La vagina es un gusto adquirido. Hay cientos de videos y sitios web de mujeres trans, y nunca he visto uno de hombres".
Ciencia, poder y "desvío"
Robert Trivers no es un desconocido: es uno de los biólogos evolutivos más influyentes del siglo XX, célebre por teorías como el altruismo recíproco (ese comportamiento en que un individuo ayuda a otro basándose en la cooperación mutua). Justamente por eso, el contenido del mail resulta aún más perturbador. No hablaba desde la marginalidad, sino desde el corazón del establishment intelectual que orbitaba alrededor de Epstein.
El correo refuerza una idea que se repite archivo tras archivo: Epstein no solo construyó una red de abuso, sino también un ecosistema de validación, donde hombres poderosos intercambiaban ideas extremas, sexuales y deshumanizantes con total impunidad.

Trivers ha recibido el reconocimiento internacional justamente por sus trabajos sobre el altruismo recíproco, la inversión parental, la determinación facultativa de la proporción sexual, los conflictos entre generaciones, los conflictos intragenómicos y el autoengaño.
¿Por qué este mail importa hoy? El mensaje no prueba un delito, pero sí expone una cultura, una manera de mirar los cuerpos ajenos -especialmente los más vulnerables- como objetos de experimentación, consumo o debate frío. En el contexto del caso Epstein, este tipo de documentos ayuda a entender cómo se normalizaban discursos que hoy resultan inadmisibles, pero que entonces circulaban sin filtro entre élites académicas, financieras y políticas.
También obliga a una pregunta incómoda: ¿cuántas de estas ideas no se quedaban solo en mails? Mientras los archivos siguen saliendo a la luz, cada documento suma una pieza más al rompecabezas de uno de los escándalos más oscuros de las últimas décadas. Este mail, brutal y descarnado, es otra prueba de que el caso Epstein no fue solo una trama criminal, sino también un síntoma de poder sin límites.


