La puerta de la escuela donde estudiaba Maitena Garófalo se convirtió este viernes en un punto de encuentro para el dolor. Frente a la Escuela de Educación Secundaria N°16 de Merlo se reunieron compañeros, familiares, docentes y vecinos para despedirla con una suelta de globos y velas blancas. El homenaje, cargado de silencios y abrazos, quedó registrado en videos y fotos que circularon durante todo el día, acompañados por una frase que se repitió como una despedida colectiva: “volá alto Maitena”.

La convocatoria se dio en medio de la conmoción que atraviesa Merlo desde que se conoció la muerte de la adolescente, y terminó convirtiéndose en una ceremonia espontánea: globos blancos al cielo, aplausos, lágrimas y un grito que atravesó el aire como un rezo laico: “Maitena presente”. Ese gesto —tan habitual en despedidas escolares— tuvo esta vez una potencia distinta: no fue un acto institucional programado con mucha anticipación, sino una necesidad urgente de despedirse donde la vida cotidiana había quedado interrumpida.
El video que más se compartió en redes mostraba el momento exacto en que los globos se elevan y alguien acompaña la publicación con esas tres palabras que, desde entonces, quedaron pegadas al caso: “volá alto Maitena”. En paralelo, el homenaje sumó velas blancas y mensajes de aliento, y dejó expuesto algo que suele aparecer después de estas tragedias: la sensación de que lo que pasó “podría haberle pasado a cualquiera”.

En las crónicas del homenaje aparecieron voces que, sin buscar protagonismo, terminaron diciendo en voz alta lo que muchos chicos sienten en silencio. Una compañera resumió el clima que se vivía con una frase que funciona como espejo generacional: “Todos pudimos y podemos ser Maitena… muchos pasamos las batallas en silencio”. Y, en ese mismo tono, el homenaje se convirtió también en una advertencia: detrás de las fotos y los hashtags, quedaba una pregunta incómoda sobre cuánto se escucha a los adolescentes cuando todavía están.
La despedida frente a la escuela —además— tuvo un efecto inmediato: ordenó el duelo en un lugar concreto. Merlo fue, durante horas, un mapa de nombres propios: la escuela, las familias, el grupo de amigos, los compañeros que se miraban sin saber bien qué decir. Varias publicaciones retomaron el mismo clima: la comunidad educativa reunida, el pedido de respeto, y la necesidad de transformar el dolor en un mensaje de cuidado y prevención.
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Al mismo tiempo, el homenaje no ocurre en el vacío: llega después de días de búsqueda y conmoción pública. La investigación sobre la muerte de Maitena continúa, hasta ahora la Justicia manejaba como hipótesis principal que se trató de un suicidio, a partir de resultados forenses difundidos en las últimas horas.
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