Agostina Páez ya está en la Argentina. La abogada santiagueña, de 29 años, llegó este miércoles por la tarde a Buenos Aires en un vuelo procedente de Río de Janeiro que aterrizó en el Aeroparque Jorge Newbery cerca de las 19.20, luego de más de dos meses en Brasil por una causa por injuria racial. El arribo, que había sido anticipado durante la jornada, se convirtió en el cierre —al menos en términos personales y logísticos— de una etapa marcada por restricciones judiciales, exposición pública y una negociación legal que recién ahora le permitió volver a pisar suelo argentino.

Páez viajó acompañada por su abogada brasileña Carla Junqueira -parte central de su defensa- y, al llegar, habló con los medios en el sector de arribos internacionales. En ese primer contacto, repitió con alivio que esperaba desde hacía semanas: que volver era lo que más quería. “Se siente increíble volver”, dijo, y también reconoció arrepentimiento por la reacción que originó el expediente en Brasil. En paralelo, otros medios consignaron la misma idea en otras palabras: “por fin se terminó esta pesadilla”, expresó al llegar.
Las fotos de su arribo se inscriben en un clima particular: muchos medios esperando, un operativo discreto, y una protagonista que se mostró entre emocionada y agotada. Páez descendió del avión y se mostró ante la prensa con look urbano —musculosa negra, jean oscuro y zapatillas blancas—, en una estética simple, lejos de la imagen de una salida nocturna que quedó asociada al episodio inicial en Ipanema.

El regreso, además, no implica el cierre de la causa. Lo que cambió —y por eso pudo volar— fue la situación cautelar. Esta semana, la Justicia de Río de Janeiro concedió un habeas corpus que habilitó el retiro de la tobillera electrónica, la devolución del pasaporte y la autorización para volver al país, siempre bajo condiciones. Entre esos requisitos se mencionó el pago de una fianza fijada en torno a 97 mil reales -aproximadamente entre 18 y 20 mil dólares-, además de la obligación de fijar domicilio en la Argentina y mantenerse a disposición de la Justicia brasileña mientras se espera la resolución final.
La causa se originó el 14 de enero, cuando Páez fue filmada fuera de un bar en Ipanema realizando gestos considerados racistas hacia empleados del lugar; el video se viralizó y derivó en su situación judicial en Brasil. En estas horas, ella misma volvió a insistir en dos líneas: arrepentimiento por su reacción y alivio por haber logrado retornar, incluso mencionando el miedo que atravesó durante el proceso.
Las fotos de la llegada de Agostina Páez a la Argentina






Crédito: RS Fotos/UNAR.
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