Así fueron los minutos previos al femicidio de Mercedes Kvedaras en un country de Salta – GENTE Online
 

Así fueron los minutos previos al femicidio de Mercedes Kvedaras en un country de Salta

En el marco del juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras, el tribunal se trasladó este miércoles al barrio privado El Tipal para reconstruir la secuencia del crimen con el acusado, José Eduardo “Jota” Figueroa, presente.
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Este miércoles 8 de abril, el juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras tuvo una escena que, por sí sola, resume la tensión del proceso: el tribunal salió de la sala y se instaló en el country El Tipal, en la zona oeste de la ciudad de Salta, para reconstruir los minutos previos a la muerte de la mujer, ocurrida el 4 de agosto de 2023. La diligencia fue solicitada por la defensa y contó con la presencia del imputado, José Eduardo “Jota” Figueroa, exmarido de la víctima, quien llegó bajo un fuerte operativo de seguridad.

La reconstrucción comenzó cerca de las 8.30 de la mañana y estuvo encabezada por los jueces Cecilia Flores Toranzos, Eduardo Sángari y Leonardo Feans. También participaron la fiscal penal de la Unidad de Femicidios, María Luján Sodero Calvet, las querellas, defensores, peritos y personal técnico, con todo registrado para incorporarlo como prueba al debate oral. El objetivo formal era claro: poner a prueba, en el escenario real, si la mecánica que sostiene el imputado “pudo ocurrir” como él la cuenta, y si esa versión resiste el contraste con los informes científicos.

En ese marco, fue el propio Figueroa quien “actuó” su relato. Según su versión, el episodio arranca con un forcejeo en el antebaño y continúa en el baño: Mercedes cae dentro de la bañera, él intenta asistirla, vuelven a caer y, siempre de acuerdo con su planteo, ella deja de reaccionar. A partir de ahí, el acusado agregó una secuencia posterior que incluye el paso por la cocina para buscar un cuchillo y luego la ida a la casa de su padre en busca de un arma, momento en el que —según dijo— se habrían producido lesiones en cuello y brazos. La reconstrucción, tal como se realizó, no fue un experimento pericial independiente sino una representación procesal centrada en lo que el imputado sostiene desde el inicio.

Pero el mismo ejercicio que la defensa buscó para reforzar su hipótesis dejó expuesto el punto de quiebre del caso: para la fiscalía y la querella, lo que pasó en esa casa no fue un accidente doméstico sino un femicidio. En su hipótesis, el horror se concentra en una franja horaria precisa: entre las 8 y las 9 de la mañana del 4 de agosto de 2023, dentro del baño del dormitorio principal. Allí —sostienen— quedaron rastros de violencia y lucha: objetos desplazados, marcas compatibles con forcejeo y hasta uno de los aros de Mercedes, señal de una escena que no encaja con una caída “casual”.

La reconstrucción del Ministerio Público Fiscal, además, reconstruye un clima previo que en el juicio se volvió determinante: el de una relación atravesada por control, hostigamiento y violencia de género. En esa línea, se mencionó un dato de esos minutos previos que aparece como un indicio inquietante: Figueroa le habría pedido a un vecino que llevara a uno de sus hijos al colegio porque “no podía hacerlo”, y poco después habría abandonado la vivienda. Para la acusación, ese tramo funciona como antesala de un ataque que, siempre según la hipótesis fiscal, incluyó golpes para reducirla y una asfixia ejercida con las manos.

Lo que vuelve particularmente sensible este juicio es que la discusión no gira solo alrededor de testimonios, sino de pericias. El informe forense describió un cuerpo con más de 40 lesiones y señaló una asfixia mecánica compatible con ahorcamiento, además de otros indicadores de violencia. La misma cobertura consignó además resultados de laboratorio que serían relevantes para el juicio: material genético cruzado entre víctima e imputado y ADN del acusado bajo las uñas de Mercedes, un dato que la acusación presenta como huella de resistencia. Por otra parte, la querella remarcó que la autopsia estableció asfixia mecánica mixta —con compromiso de vías aéreas y cuello— y que esa causa de muerte no sería compatible con la mecánica que propuso el imputado en la reconstrucción.

La logística del procedimiento también generó polémica: durante la reconstrucción se utilizó un maniquí y, ante la falta de un elemento “similar” a la víctima, una funcionaria judicial colaboró en algunas escenas. Ese detalle fue leído de forma opuesta por las partes: la defensa insistió en que lo realizado debía entenderse como una representación del relato del acusado, mientras que la querella cuestionó su validez y sostuvo que lo plasmado “no coincide con el resto de las pruebas”.

Como si el minuto a minuto ya no fuera suficiente, el expediente tiene un elemento que persigue la causa desde el primer día y que volvió a mencionarse durante el juicio: el audio enviado por Figueroa a la madre de Mercedes. Ese mensaje llegó a las 8:52 y duró 48 segundos; allí se escucha: “María, perdón, no aguantaba más. Ella hace mucho que elige a otros hombres”. Para la familia, ese audio fue la alarma que activó la búsqueda desesperada.

Con la reconstrucción ya realizada, el juicio entra ahora en una etapa técnica clave: los peritos deberán evaluar si la mecánica representada por el imputado resulta compatible con la evidencia reunida. Se espera que las conclusiones técnicas se conozcan en una audiencia el próximo lunes. Mientras tanto, el debate continúa con nuevos testigos del entorno cercano de la pareja, en un proceso que se prevé extenso, con alrededor de 80 testimonios y una agenda que podría llegar hasta comienzos de mayo.



 
 

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