Virginia Pérez Antonelli tenía 17 años cuando, en la madrugada del 18 de enero de 2020, se arrodilló en el asfalto frente al boliche Le Brique para intentar salvarle la vida a Fernando Báez Sosa. Fue una de las primeras en asistirlo y su testimonio durante el juicio se convirtió en uno de los más contundentes. Sin embargo, en el reciente documental de Netflix “50 segundos: el caso Fernando Báez Sosa”, su historia no aparece. Y esa omisión la llenó de enojo.
El pasado 13 de noviembre, tras el estreno de la docuserie, las redes sociales se hicieron eco de su ausencia. Entre los mensajes que reclamaban por qué no había sido incluida, Virginia decidió responder con firmeza desde su cuenta de X (ex Twitter). “Algunos prefieren darles voz a asesinos y/o cómplices! ¿Pero quienes somos nosotros para juzgar?”, escribió, dejando en claro su malestar.

La palabra de Viginia tras el estreno del documental del brutal asesinato de Fernando Báez Sosa
La ausencia de Virginia en la docuserie generó decepción. Ante la insistencia de los usuarios que consideraron la omisión como un “grave error”, Virginia tomó la decisión de contar su propia versión en redes sociales.
En un posteo reciente, anunció: “No me dieron mucha alternativa. Les dejo mi historia”, y compartió un fragmento de una entrevista que grabó para Resumido. Allí repasó todo: desde el inicio de la pelea en el boliche hasta el momento exacto en el que decidió intervenir para practicarle maniobras de RCP.
Además, escribió: "Qué difícil ver cómo se le da lugar a historias y caras que no son lindas de ver, como se omiten partes de una historia que al cabo, está incompleta. No busco victimizarme ni hacerme ver, simplemente expresar mi enojo. Estoy enojada, sí. En algún momento iba a pasarme. Hace casi 6 años cargamos con esta angustia, y ver cómo se omite es triste".

El testimonio clave de Virginia Pérez Antonelli en el juicio de Fernando Báez Sosa
Su participación en la causa fue decisiva. Durante el juicio, recordó cómo se acercó a la escena cuando terminó la golpiza y vio que alguien intentaba hacer RCP de manera incorrecta. “Cuando vi que le estaban haciendo RCP demasiado atolondrado les dije ‘yo me voy a encargar de sostenerle la cabeza e indicarles cómo tienen que hacer’”, relató ante el tribunal.
La joven también reconstruyó lo que vivió mientras intentaba mantenerlo con vida a Fernando: “Hubo unos segundos de shock donde le saqué las manos y no podía dejar de mirarlo. Le hablaba y le decía ‘quedate conmigo, por favor’. Todo eso se lo dije mirándolo a la cara para ver si hacía algún gesto y ahí le vi el golpe que tenía”, recordó. Cuando la ambulancia finalmente llegó, se dio cuenta de que tenía las manos “llenas de sangre”.


