El pasado 22 de febrero se cumplió un doloroso aniversario para la localidad de Ballesteros Sud: un año sin Lian Gael Flores Soraide. El niño de tres años fue visto por última vez en su hogar mientras sus padres, Elías Flores y Plácida Soraide, descansaban.
Según el relato inicial de la familia, aquel sábado de 2025 los adultos se acostaron a dormir la siesta mientras el pequeño jugaba con sus hermanos. Al despertar, la ausencia fue total. “No estaba bajo el tractor donde suele jugar, tampoco en el pastizal”, indicaron los padres en aquel momento.
A pesar de que el caso sigue abierto y sin imputados directos dentro del núcleo familiar, el foco investigativo dio un giro internacional en las últimas semanas. El abogado de la familia, Carlos Nayi, confirmó que la causa, que se tramita en paralelo en la Justicia provincial y federal, ha activado procedimientos en países vecinos.

En un reciente diálogo con La Nación, el letrado reveló que se realizaron operativos en Perú y en Bolivia. “Habría datos de que Lian podría haber sido visto en un lugar de Bolivia. La hipótesis de trata de personas es la que toma más fuerza, pero no hay todavía certeza alguna”, aseguró el abogado.
El caso de Lian Flores: un año sin respuestas
Esta línea de investigación por trata de personas cobra relevancia frente a la falta de rastros sólidos en la denominada "zona cero", un área de 4000 metros de campos y hornos de ladrillos donde Lian desapareció.
Durante el primer año, los rastrillajes con drones, perros y helicópteros solo arrojaron el hallazgo de un pantalón corto azul en la puerta de la vivienda al día siguiente del hecho.
Aunque se peritaron vehículos de trabajadores rurales y se investigó a una curandera que visitó el hogar, todos los resultados fueron negativos. Incluso el hallazgo de material delictivo en teléfonos de vecinos no permitió, según Nayi, vincularlos de forma clara con el paradero del menor.

Recientemente, la Fiscalía de Instrucción de Bell Ville difundió una imagen de Lian proyectada con Inteligencia Artificial para mostrar cómo se vería el niño hoy. Mientras tanto, sigue vigente una recompensa total de $40 millones para quien aporte datos fidedignos.
Los padres, que trabajan en un cortadero de ladrillos, mantienen la esperanza de obtener una respuesta definitiva. Para ellos, la prioridad sigue siendo encontrarlo, bajo la premisa de buscarlo, como ellos mismos destacan, “vivo o muerto”. La trama de horror que comenzó en un campo cordobés hoy mantiene en alerta a las fuerzas de seguridad de toda la región.
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