Continúa el juicio oral por Loan Danilo Peña, el niño que desapareció el 13 de junio de 2024 en la localidad correntina de 9 de Julio. El médico veterinario y especialista en odorología forense Mario Rolando Rosillo confirmó ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes que perros entrenados detectaron rastros de olor compatibles con el menor en dos vehículos pertenecientes a Carlos Pérez y María Victoria Caillava, dos de los principales acusados en la causa.

La declaración de Rosillo se produjo en el marco de una nueva audiencia del debate oral que busca reconstruir qué ocurrió con Loan, visto por última vez después de un almuerzo familiar en la casa de su abuela, en una zona rural de Corrientes. Desde entonces, la causa atravesó distintas hipótesis, rastrillajes, detenciones y pericias, hasta llegar al juicio con siete imputados por la presunta sustracción y ocultamiento del niño.
Según explicó el perito, el trabajo de los perros se realizó sobre tres vehículos secuestrados durante la investigación: un Volkswagen Voyage vinculado a Daniel “Fierrito” Ramírez y Mónica Millapi, y una Ford Ranger y un Ford Ka pertenecientes a Pérez y Caillava. La prueba arrojó resultado positivo en estos dos últimos rodados, mientras que en el Voyage no se detectaron coincidencias con el olor de Loan.
El dato más relevante fue que los canes marcaron rastros compatibles con el niño en los asientos traseros del Ford Ka y de la Ford Ranger. De acuerdo con la declaración de Rosillo, en el Ford Ka dieron positivo las perras Cala y Dina, ambas pertenecientes a la Policía de Salta. En la Ford Ranger, en tanto, las marcaciones positivas fueron realizadas por Cala y Arandú, un perro de la Policía de Corrientes.
Durante la audiencia, el especialista fue contundente al sostener que no tenía dudas sobre la detección realizada por los animales. “Los perros detectaron rastros de olor compatibles con Loan Peña en la Ford Ranger y el Ford Ka”, afirmó. Sin embargo, también marcó un límite fundamental: la pericia permite establecer una correspondencia odorífera, pero no determina cómo llegó ese olor al interior de los vehículos.
Ese punto resulta central para la causa. Rosillo aclaró que la odorología forense no puede precisar si el niño estuvo físicamente dentro de los autos, si el rastro llegó por contacto directo o si hubo otra circunstancia que explique la presencia del olor. Lo que sí sostuvo es que las muestras analizadas fueron compatibles con el olor de Loan, un dato que la acusación considera relevante dentro del expediente.
El procedimiento, según detalló el perito, consistió en colocar gasas esterilizadas sobre los asientos traseros de los vehículos, cubrirlas con papel metalizado y aplicar calor para desprender moléculas y células que pudieran haber quedado en la superficie. Luego, esas muestras fueron guardadas en frascos rotulados y cotejadas con prendas del niño, entre ellas una remera y un pantalón.
Para reforzar la precisión del análisis, también se utilizaron muestras de otros niños del mismo sexo y de edad similar a Loan. Según explicó Rosillo, cada persona posee una huella química particular que genera un olor único, por lo que el trabajo de los perros entrenados apunta a identificar correspondencias específicas entre una muestra de referencia y las recolectadas durante la investigación.
La declaración del perito se convirtió en uno de los testimonios técnicos más importantes del debate oral. Para la fiscalía, los rastros detectados por los perros en los vehículos de Pérez y Caillava forman parte de las pruebas que sostienen la hipótesis de la sustracción y ocultamiento del menor. Para las defensas, en cambio, la imposibilidad de precisar cómo llegó el olor allí será uno de los puntos centrales de discusión.


















































