La causa por la muerte de Alejandro Salazar sumó un nuevo capítulo en las últimas horas tras conocerse detalles de un allanamiento en el domicilio vinculado a Chantal “Tati” Leclercq, donde —según se difundió— la médica habría dado una versión que luego quedó en duda frente a los investigadores.
La información fue revelada por el periodista Mauro Szeta en el canal Blender, donde reconstruyó la secuencia del procedimiento realizado en el country Santa Bárbara, en Tigre, en el marco de una causa donde Leclercq ya fue imputada por alteración de prueba.
“Ya les dije que Leclercq está imputada. Se sabe que es la última persona que habló con Alejandro Salazar”, comenzó Szeta. Y agregó: “Julieta Salazar, hermana, llegó al domicilio de su hermano y dio aviso de lo ocurrido. Se desprende que la última comunicación fue con la línea que utiliza Chantal Leclercq”.

En ese mismo relato, el periodista sumó otro dato clave: “La hermana del muerto dice que al llegar al domicilio de su hermano ya estaba Chantal Leclercq ahí. Llegó antes Tati y no sabemos por qué”.
El allanamiento y la mentira de Chantal "Tati" Leclercq
Según detalló Szeta, los investigadores se dirigieron al domicilio de los padres de Leclercq con el objetivo de secuestrar dispositivos electrónicos, entre ellos su teléfono celular y una tablet.
“Los investigadores fueron a buscar el celular de Leclercq y una tablet. Llegaron a la casa de sus papás que viven en el barrio Santa Bárbara, Tigre”, explicó.
En ese contexto, se produjo una situación que llamó la atención de los investigadores. “Los papás les dijeron a la policía que no tenía sentido el allanamiento porque Tati estaba en un centro de rehabilitación. Cuando entraron, estaba adentro Tati Leclercq”, relató.
Pero el punto más sensible surgió al momento en que le solicitaron el teléfono. “Le leen a ella los derechos y los motivos de la investigación. Entonces, le piden el celular y Tati Leclercq le dice a la policía: ‘Lo mandé a reparar’”, contó Szeta.
Según el periodista, esa versión se contradijo poco después: “Pasa un rato y alguien dice que no lo mandó a reparar y que el teléfono celular lo tenía un vecino. Su celular, que por algún motivo le costaba entregar, será por las comunicaciones...”.

Y concluyó: “Mintió porque dijo que lo había mandado a reparar hasta que un vecino dijo que se lo dejó ella… Así como lo estoy contando es un escándalo”.
Una pieza más en la investigación
El episodio se suma a una causa que investiga la muerte de Alejandro Salazar, ocurrida el 20 de febrero, y que con el correr de las semanas comenzó a cruzarse con la investigación por el desvío de medicamentos de uso hospitalario.
En ese contexto, los dispositivos electrónicos aparecen como elementos clave para reconstruir las últimas comunicaciones del anestesista y el entorno en el que se movía. Mientras la Justicia avanza con peritajes y nuevas medidas, las contradicciones en torno a esos elementos se incorporan como parte de un expediente que sigue sumando capítulos.

