La ciudad tucumana de Aguilares quedó atravesada por la conmoción. Florencia del Valle Sosa, de 30 años, se quitó la vida días después de haber sido encontrada luego de estar más de 48 horas desaparecida.
La joven había desaparecido el 12 de febrero, luego de avisar que iba a realizar trámites en el banco y a hacer compras en la verdulería. Con el correr de las horas y ante la falta de noticias, su marido salió a buscarla. Fue él quien encontró, al costado de la Ruta Provincial 331, la motocicleta de su esposa junto a una bolsa de verduras abandonada.

De inmediato se presentó en la Comisaría de Aguilares Sur para radicar la denuncia. A partir de ese momento se desplegó un operativo de rastrillaje en la zona, que culminó con su aparición en el paraje Santa Rosa, en Nueva Trinidad, a la vera de la Ruta Provincial 332.
Según informó el medio local InfoAguilares, Florencia presentaba un cuadro de shock y principio de hipotermia. Tenía la ropa embarrada y empapada. La noticia de que había sido hallada con vida llevó alivio a su entorno. Sin embargo, en paralelo, en redes sociales comenzó a gestarse otro fenómeno.
Tras confirmarse su aparición, múltiples usuarios publicaron burlas, críticas y comentarios cargados de violencia. “¿Qué pasó, se fue de parranda y se suspendieron los corsos?”, escribió una persona. “Fue a buscar el regalito del 14 adelantado” y “anduvo con el pata de lana”, fueron otros de los mensajes que circularon.
Las publicaciones se replicaron con rapidez y generaron una exposición que, según señalaron allegados, afectó profundamente a la mujer. En las últimas horas se confirmó que Florencia se quitó la vida, lo que abrió un amplio debate sobre el impacto emocional de la condena social y el peso de las palabras en internet.
“La condena social también mata”: la reflexión de una vecina
En medio del dolor, una vecina de Aguilares compartió en sus redes una reflexión que se volvió viral bajo una consigna contundente: “La condena social también mata”. En pocas horas, el mensaje superó el millar de compartidos y desató un fuerte intercambio en toda la provincia.

“Hoy una mujer decidió no vivir más. Y no fue solo por lo que vivió, sino por todo lo que tuvo que leer”, decía el texto.
La joven apuntó contra quienes opinan sin conocer las circunstancias y advirtió sobre el daño que pueden provocar los mensajes de odio, especialmente en personas en situación de vulnerabilidad. “Señalar, humillar, burlarse, opinar sin saber, también es violencia. Y la violencia deja marcas que no siempre se ven”, concluyó.
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