El caso de Ana Lía Corte conmocionó a Bariloche y tuvo el peor desenlace. Después de casi 20 días de intensa búsqueda, durante la tarde del martes encontraron un cuerpo descuartizado en un barranco de la zona de La Barda, al sur de la ciudad. Horas más tarde, durante la madrugada de este miércoles, se confirmó que los restos pertenecían a la mujer de 52 años que era buscada desde el pasado 8 de mayo.
La noticia impactó especialmente por las circunstancias en las que apareció el cuerpo y por la historia personal de Ana Lía, una mujer muy vinculada al deporte y las actividades al aire libre. Según contaron sus familiares, practicaba trekking, esquí y además era profesora de yoga.

El hallazgo abrió una nueva etapa en la investigación. Ahora, el Cuerpo Médico Forense deberá realizar la autopsia correspondiente para determinar las causas de muerte y establecer si existieron signos de un ataque criminal.
“Volá alto prima, donde estés ya no hay padecimientos”, escribió Cecilia, una de sus primas, en redes sociales, luego de conocerse la confirmación oficial de la identidad del cuerpo.
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Ana Lía había salido de su casa el viernes 8 de mayo. Su familia realizó la denuncia por desaparición ese mismo día a las 14 horas, después de perder completamente el contacto con ella.

De acuerdo con la investigación, una cámara de seguridad instalada dentro de un colectivo de la línea 51 registró a la mujer a las 11:18 mientras viajaba hacia el centro de Bariloche. Esa grabación se convirtió en el principal indicio sobre su recorrido.
Las fiscales Betiana Cendón y Silvia Ocampo lograron reconstruir parte del trayecto y determinaron que Ana Lía subió al colectivo sobre avenida Pioneros y descendió en la última parada, cerca de los galpones de la empresa Tres de Mayo.
Al momento de salir de su casa llevaba una campera, una mochila y medicación, aunque no tenía teléfono celular ni documentación.
Las críticas por la demora en la búsqueda
Durante los días posteriores a la desaparición, allegados de la familia cuestionaron la lentitud del operativo de búsqueda. Gabriel Bondel, amigo cercano, aseguró en diálogo con Diario Río Negro que las primeras medidas llegaron tarde.
“La fiscal autorizó la búsqueda con perros el día que desapareció Ana Lía, pero recién a las 18. Ya habían pasado seis horas. Las primeras horas son cruciales y el sistema es muy lento”, sostuvo.
Según explicó, también hubo demoras en la revisión de las cámaras del Sistema de Monitoreo municipal.
Bondel contó además que el hermano de Ana Lía les había transmitido una preocupación previa. “Ella se sentía mal y quería irse. Buscaría esconderse. No querría que la encuentren”, relató.
Su historia y el antecedente de 2021
La mujer atravesaba un tratamiento psiquiátrico por depresión e insomnio. Su esposo, oriundo de Brasil e identificado como Milton Marques, explicó en un comunicado que los problemas de salud mental habían comenzado en 2019 y que recientemente habían tenido que modificar la medicación.
No era la primera vez que desaparecía. En 2021, durante una jornada de fuertes lluvias y aún bajo restricciones por la pandemia, Ana Lía se había ausentado de su casa y fue encontrada horas más tarde en una playa con un cuadro de hipotermia.
“Desde el 2021 a la fecha Ana ha transitado momentos muy estables y alegres en familia”, expresó su marido. La pareja llevaba 26 años y tenía un hijo de 12 años.

