El desesperado pedido que hizo antes de morir Mercedes Kvedaras, la mujer asesinada en un country de Salta – GENTE Online
 

El desesperado pedido que hizo antes de morir Mercedes Kvedaras, la mujer asesinada en un country de Salta

A casi tres años del femicidio de Mercedes Kvedaras en el barrio privado El Tipal, el juicio oral reabrió detalles íntimos de sus últimos días.
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El femicidio de Mercedes Kvedaras volvió a explotar en la esfera pública en medio del desarrollo del juicio. Aunque ocurrió el 4 de agosto de 2023, esta semana se conoció una de esas frases que quedó flotando otra vez en la sala como una señal que nadie supo —o nadie pudo— leer a tiempo. Según se expuso en el inicio del debate, en los días previos al crimen Mercedes le pidió a su hermano Manuel que la acompañara a hablar con su esposo, José Eduardo “Jota” Figueroa, con una frase que hoy pesa como una alarma: “No lo conocés como es, vení conmigo”.

La escena que reconstruye esa frase no es un detalle menor: forma parte del contexto de violencia que la acusación sostiene que Mercedes atravesaba desde hacía tiempo y que se habría intensificado en las semanas previas a su muerte. En la primera jornada del juicio, la fiscalía y la querella expusieron intercambios de la víctima con su madre, sus hermanos y su círculo íntimo, donde —según la investigación— quedaba plasmado el miedo que le tenía a Figueroa y su decisión de separarse, pese a las dificultades para concretarlo.

Esa decisión de “decir basta” también aparece, una y otra vez, como el eje del caso. El proceso se sigue contra Figueroa como único imputado por homicidio doblemente calificado por el vínculo y por mediar violencia de género, una figura que prevé prisión perpetua. El juicio comenzó el 1 de abril de 2026 en la Sala de Grandes Juicios de la Ciudad Judicial de Salta, con cerca de 80 testigos convocados y un calendario estimado que se extiende hasta principios de mayo.

Pero el foco que vuelve a conmover no está solo en los tecnicismos del expediente: está en las últimas huellas emocionales de Mercedes. Su madre, María del Valle Jiménez de los Ríos, declaró en la primera audiencia y contó algo que, leído hoy, suena como un pedido de auxilio en cámara lenta. Relató que el sábado previo al crimen su hija la visitó y se negó a bajar del auto. “Estoy muy mal, no me hagas bajar”, le dijo. En su testimonio, la madre explicó que recién después de la tragedia terminó de dimensionar el miedo que Mercedes arrastraba puertas adentro.

Entre ese “no me hagas bajar” y el “no lo conocés cómo es” hay una misma línea: la de una mujer que intenta nombrar lo que le pasa cuando todavía está viva. Y ese es, justamente, uno de los puntos más ásperos que el juicio está desarmando: la distancia entre la fachada y el infierno. En el arranque del debate, se habló de episodios de hostigamiento y control que la acusación encuadra como violencia sostenida. En ese marco, se mencionó incluso un episodio previo en el que Figueroa habría llegado a perseguirla en auto, según se ventiló en sala a partir de lo reunido durante la investigación.

Otra de las imágenes de la pareja, tiempo antes del aberrante crimen que puso fin a la vida de Mercedes Kvedaras.

El caso, además, vuelve al centro de la escena por la crudeza de algunos testimonios que reconstruyen el “después” inmediato del 4 de agosto. En audiencias recientes declararon testigos que describieron el hallazgo del cuerpo dentro de un vehículo y el estado en el que fue encontrado el acusado, que aún tenía signos vitales. Esos relatos —sumados al testimonio del hermano de Mercedes sobre la búsqueda del teléfono y los últimos minutos antes de la confirmación— reactivaron el impacto social que el femicidio había causado en Salta y fuera de la provincia.



 
 

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