Buenos Aires ardía este martes. El asfalto de Recoleta devolvía un calor que mareaba, y la sensación térmica rozaba los 35°C. En ese contexto de "alerta naranja", donde el humor social suele estar tan sensible como la piel bajo el sol, Giuliana Salguero, la carismática cronista de Todo Noticias, decidió aportarle una cuota de frescura y desparpajo a la pantalla. Lo que nunca imaginó es que ese "paso de comedia" la terminaría sentando en el banquillo de los acusados de la implacable justicia de X (ex Twitter).
Una bikini de $77.000 y un malentendido "chic"
Todo comenzó como una nota de color más en la avenida Santa Fe. Giuliana entró a un exclusivo local de mallas buscando testimonios sobre cómo se preparan las porteñas para lo que resta del verano. Pero el carisma de la notera —ese que la hace sentir como una amiga más de la audiencia— la llevó a jugar un poco más allá. "Véndeme algo o regalame algo", lanzó con una sonrisa cómplice a la vendedora.

Fue allí cuando el objeto del deseo apareció frente a cámara: una bikini con estampado de jirafa, última tendencia, cuyo precio de $77.000 dejó a la cronista (y a los televidentes) recalculando. Tras algunos mimos, besos de despedida y un aire de familiaridad que solo da el vivo, Salguero salió del local con la prenda en la mano y un grito de guerra: "¡Me la llevo!".
El minuto de gloria y el "frenazo" en la vereda
Para Giuliana, en ese microclima de televisión descontracturada que ella maneja tan bien, la situación era clara: un regalo, un canje implícito o, al menos, una "atención" por la visibilidad del local. "Señora, ¡me acaban de regalar esta bikini!", le presumió a una transeúnte con la euforia de quien se gana la lotería fashionista.
Sin embargo, la realidad —y la vendedora— tenían otros planes. En un giro digno de una sitcom de los noventa, la empleada del local salió tras ella para recuperar el botín. El rostro de Giuliana se transformó en una mezcla de sorpresa y risa nerviosa. "Fui feliz por dos minutos", alcanzó a decir, devolviendo la prenda con la rapidez de quien toca un hierro caliente, mientras desde el piso del canal sus compañeros no podían contener las carcajadas.

El veredicto de las redes
Pero mientras en el estudio se celebraba la ocurrencia, en el universo paralelo de las redes sociales el tono era muy distinto. El clip no tardó en circular con etiquetas lapidarias: "chorra", "mechera" y "ladrona" fueron las palabras que convirtieron su nombre en tendencia número uno.
Muchos usuarios, quizás ajenos al código lúdico que muchas veces se establece entre movileros y entrevistados, interpretaron la actitud como un abuso de poder o, directamente, un intento de hurto frente a miles de personas. La sutileza del chiste se perdió en el algoritmo de la indignación.
Lo que para la cronista fue un intento de descontracturar una tarde sofocante, para el ojo crítico de Internet fue un paso en falso. ¿Hubo un aval previo de la vendedora que luego se arrepintió ante las cámaras? ¿Fue un exceso de confianza de Giuliana? Lo cierto es que, más allá de los epítetos digitales, Salguero logró lo que pocos: que todo un país hablara de ella y de una bikini de jirafa en medio de una ola de calor. Al final del día, el "crimen" no pasó a mayores y la bikini volvió a su perchero.
Mirá También

“No seas tan tonta”: el repudiable ataque que sufrió la Tora Villar durante un móvil en vivo
Mirá También
