La curiosidad por la fortuna de Jeffrey Edward Epstein volvió a explotar tras la publicación de millones de documentos privados y financieros que el Departamento de Justicia puso a disposición de cualquier ciudadano del globo.
A pesar de tener un pasado académico incompleto, el financista que murió ahorcado en prisión en 2019 logró rodearse de presidentes, magnates del software y miembros de la realeza británica. De hecho se alojó junto a su por entonces pareja, Ghislaine Maxwell, en la casa de veraneo de la reina Isabel II.
Nieto de inmigrantes judíos, creció en el barrio neoyorquino de Brooklyn. Durante su juventud demostró ser un verdadero prodigio en las matemáticas y pudo terminar la escuela secundaria antes de tiempo para saltar directo a la universidad. Después de estudiar en Cooper Union y la Universidad de Nueva York, abandonó los estudios universitarios. Antes de cumplir los 22 años, en 1974, comenzó a trabajar como profesor de matemáticas en la Escuela Dalton, donde fue despedido en 1976 debido a su bajo rendimiento.

Cómo amasó la fortuna el "depredador" que no terminó la universidad
Aunque lo despidieron del colegio Dalton, ese trabajo fue la llave maestra que abrió su cuenta bancaria. Mientras era profesor, Epstein le daba clases particulares al hijo de Alan Greenberg. Greenberg no era cualquier persona, sino el director ejecutivo del banco de inversión Bear Stearns. Este contacto personal le consiguió a Epstein su primer empleo en el mundo de las finanzas de alto vuelo.
Rápidamente Epstein dejó el banco para convertirse en el administrador de dinero favorito de los hombres más ricos del mundo. Su cartera de clientes incluía nombres de peso como Les Wexner, el fundador de la marca L Brands.

También manejó las finanzas de Leon Black, quien fue presidente de la firma Apollo Global Management. Estas relaciones no eran solo por prestigio, sino que le generaban ingresos directos por servicios de planificación patrimonial e impuestos.

Quiénes fueron los billonarios que le llenaron los bolsillos de billetes a Epstein
La relación con Leon Black fue una de las más lucrativas que se hayan registrado en la historia de Wall Street. Black le pagó a Epstein la asombrosa suma de 158 millones de dólares por asesoramiento impositivo. Una investigación del Comité de Finanzas del Senado confirmó este pago millonario que dejó a muchos con la boca abierta.
Black tuvo que dejar su cargo de director ejecutivo en 2021 tras una revisión interna de sus tratos con el financista. Para evitar problemas legales mayores, Black aceptó pagar 62,5 millones de dólares a las Islas Vírgenes de Estados Unidos en 2023. Ese acuerdo sirvió para liberarlo de cualquier reclamo vinculado a la red de tráfico de Epstein.
Por otro lado, su vínculo con Les Wexner duró más de una década y fue su principal fuente de riqueza. Epstein actuó como su administrador personal y asesor de negocios mientras Wexner acumulaba billones.

El financista ganó cientos de millones de dólares simplemente por manejar la fortuna del dueño de Victoria's Secret. Wexner afirmó más tarde que Epstein estuvo involucrado en muchísimos aspectos de su vida financiera privada.

Hasta usó a Rockefeller como tarjeta de presentación
Pocos estadounidenses estaban mejor conectados en la década de 1990 que David Rockefeller, heredero de una vasta fortuna industrial. Según New York Times, Epstein logró abrirse paso en ese círculo: su fundación donó decenas de miles de dólares a la Universidad Rockefeller y a la Comisión Trilateral.

Además, según una fuente citada por dicho medio, Epstein recibió a Rockefeller en su mansión de Manhattan para un reducido grupo de discusión sobre planificación patrimonial, un encuentro que hasta ahora no había sido publicado.
Epstein también aseguró administrar el patrimonio de la familia Rockefeller, afirmación que, al parecer, era falsa. Un colaborador encargado de ese patrimonio indicó que Epstein ni siquiera le propuso a Rockefeller una inversión. Aun así, Epstein recurría al nombre de Rockefeller para impresionar a personas e instituciones influyentes.

Cuál es el inventario de lujos que acumuló Epstein en sus años de gloria financiera
Al momento de su muerte en una celda de Manhattan en 2019, su fortuna total se estimó en unos 560 millones de dólares. Sus activos no eran solo dinero en efectivo, sino una colección de propiedades, entre cinematográficas y siniestras. En su mansión palaciega en el Upper East Side de Nueva York, valuada en más de 50 millones de dólares, se dio a conocer desde lo que parecía un consultorio dental convertido en "una sala de tortura" a arte terrorífico (como una novia "colgada" de un cielo raso) y habitaciones equipadas con cámaras.

En Florida era dueño de una propiedad en Palm Beach que costaba cerca de 12 millones de dólares. Y también estaba entre su imperio inmobiliario el famoso rancho en Nuevo México que tenía un valor de mercado que superaba los 17 millones de dólares.
No podía faltar un rincón en Europa, así que compró un departamento en París por unos 8,6 millones de dólares. Además de las mansiones donde recibía a políticos, celebs, científicos, matemáticos y economistas, Epstein era el dueño de un jet privado para moverse por el mundo sin escalas.

Pero sus posesiones más polémicas eran sus dos islas privadas en el Caribe. Little St. James y Great St. James –donde montó un esquema de explotación de menores, lo que algunos famosos sólo llamaban "fiestas locas"– fueron tasadas juntas en 86 millones de dólares después de su fallecimiento. Estas islas terminaron siendo adquiridas en 2023 por el billonario Stephen Deckoff por 60 millones de dólares.

Cómo funcionaba el "lavadero" bancario que lo protegía y cuáles fueron los bancos manchados por sus delitos
El dinero de Epstein no circulaba por cualquier lado, sino por las instituciones financieras más grandes del planeta. JPMorgan Chase fue su banco principal durante años a través de su división de banca privada. El banco recién decidió cortar los lazos con el financista en el año 2013. En ese momento, Epstein mudó todo su negocio al Deutsche Bank de Alemania y se mantuvo como cliente hasta el año 2018, justo antes de su caída final.

JPMorgan tuvo que pagar 290 millones de dólares en 2023 para cerrar una demanda colectiva de las víctimas. El banco admitió que permitió a Epstein retirar grandes sumas de dinero en efectivo de forma regular.
Por su parte, Deutsche Bank pagó 75 millones de dólares para resolver acusaciones de haber perdido ganancias con sus delitos. Los bancos ignoraron alertas sobre transacciones sospechosas que sumaban unos 1.500 millones de dólares. El Bank of America también fue demandado por una víctima que asegura que la entidad facilitó los crímenes.

Básicamente, aunque muchas empresas intentaron borrar comunicaciones con el magnate y despegarse, su actividad asociada con el delincuente sexual hacía difícil creer que nadie estuviera al tanto de lo que realmente ocurría.
Qué dicen los correos y documentos sobre su verdadera riqueza y por qué Francia quedó en la mira
Los nuevos archivos del Departamento de Justicia revelan que Epstein usaba su dinero para influir en la tecnología. Invirtió 40 millones de dólares en fondos de la firma Valar Ventures vinculada a Peter Thiel. Los documentos muestran que Jeffrey tenía una obsesión por conectarse con los líderes del "Big Tech": en los archivos aparecen más de 2.500 menciones a Bill Gates y una cifra similar para Reid Hoffman de LinkedIn.
Epstein incluso intentó que Elon Musk le ayudara a electrificar su isla privada y su rancho. El financista enviaba correos directos para organizar almuerzos y cenas con los hombres más poderosos del globo. Incluso, a veces usaba borradores de mails para fantasear con favores que supuestamente les hacía a estos millonarios.

Este lunes se sumó un nuevo nombre que dejó a Francia en la mira: se trata de la aparición del nombre del exministro de Cultura francés, Jack Lang. Los investigadores registraron hoy las oficinas del exfuncionario en el marco de una pesquisa por supuestos vínculos financieros con el condenado criminal, según informó la Fiscalía Nacional Financiera.
El operativo, que coincidió con la despedida pública de Lang tras más de una década al frente del Instituto del Mundo Árabe –fundación pública financiada por Francia y los Estados Árabes–, se produjo después de que el nombre del político apareciera en los estatutos de una offshore creada por Epstein en 2016.

Lang niega irregularidades y se muestra sorprendido por la investigación, la cual también incluye a su hija Caroline, quien habría sido copropietaria y renunció recientemente a dos cargos en la empresa.
El caso abrió un nuevo capítulo en la polémica sobre la red de Epstein en Europa y plantea interrogantes sobre el alcance de responsabilidades legales y políticas para figuras públicas implicadas. Aunque muchos trataron de alejarse, los registros cuentan otra historia.


