El crimen de Ian Cabrera dentro de la Escuela N.º 40 de San Cristóbal, en la provincia de Santa Fe, sigue generando conmoción y dolor en toda la comunidad educativa. En las últimas horas, dos alumnas que presenciaron el ataque brindaron un crudo testimonio que permite reconstruir con mayor precisión lo ocurrido y aporta detalles estremecedores sobre la secuencia de violencia.
Juana y Julieta, compañeras de la víctima, hablaron en un móvil para el programa DDM (América TV) y relataron cómo fueron los momentos previos y posteriores al ataque. Según explicaron, el hecho no ocurrió ni en el patio ni en el aula, como se había especulado inicialmente, sino en otro sector de la institución educativa.
“Justo cuando tocaron el timbre y estábamos afuera, apareció el chico con el arma. Ian estaba en el baño y el agresor también. Ian intenta escapar y le dispara en la espalda. Ahí es cuando él se queja”, detallaron las adolescentes, visiblemente afectadas por lo vivido.

El relato permite ubicar con mayor claridad el momento del ataque. “No fue cuando izamos la bandera, fue después que sonó el timbre, ponele 7:12. Ni siquiera llegamos a izarla”, explicaron. En ese contexto, agregaron un dato aún más impactante: “El atacante vio que Ian se estaba quejando y se dice que le pegó otro disparo en el cuello, y eso fue lo que lo terminó de matar”.
Mirá También

Tragedia en Santa Fe: qué hizo el atacante tras disparar y cómo fue reducido en la escuela
El caos y el miedo que vivieron los estudiantes de la Escuela N.º 40
Además de reconstruir la mecánica del crimen, las jóvenes también describieron el caos y el miedo que se apoderaron de los estudiantes. En medio de la confusión, muchas personas no comprendieron de inmediato lo que estaba sucediendo. “Subimos a dejar las mochilas y cuando escuchamos el primer disparo pensamos que se había caído algo”, contaron.
Sin embargo, la situación escaló rápidamente. “No sabíamos qué hacer cuando vimos al chico con el arma. Lo que se me ocurrió fue correr y correr, por la desesperación”, relató una de ellas. En su intento por escapar, debió atravesar situaciones extremas: “Él estaba a unos cuatro metros, así que corrí hacia la parte de atrás de la escuela. Tuve que saltar un paredón y me lastimé un poco”.
En su testimonio, también señalaron una situación que genera polémica y que podría ser materia de investigación: la presunta falta de contención por parte de algunos adultos dentro de la institución. “A nosotras no nos pasó, pero hubo compañeros a los que les cerraban las puertas en la cara”, denunciaron.
Finalmente, ambas coincidieron en destacar la personalidad de Ian, a quien describieron como un joven querido y sin conflictos. “Tuvimos que perder a uno de nuestros compañeros, que no tenía nada de malo. Era un chico muy bueno, muy respetuoso y se llevaba bien con casi todos”, expresaron con tristeza.
Mientras avanza la investigación judicial, el testimonio de Juana y Julieta se convierte en una pieza clave para entender cómo se desarrollaron los hechos dentro de la escuela. Al mismo tiempo, vuelve a poner en el centro del debate la seguridad en los establecimientos educativos y la necesidad de protocolos claros para actuar ante situaciones extremas.
Mirá También

