La situación judicial de Agostina Páez dio un giro decisivo en las últimas horas luego de que la Justicia de Brasil ordenara retirarle la tobillera electrónica, lo que le permitirá regresar a la Argentina tras más de dos meses retenida en ese país. La medida fue dispuesta por el juez Luciano Silva Barreto, quien consideró que la restricción que pesaba sobre la joven implicaba una limitación indebida de su libertad.
El momento en que las autoridades le quitan el dispositivo quedó registrado en un video que rápidamente se viralizó en redes sociales. En las imágenes se observa cómo le cortan la tobillera, una escena que confirmó su nueva situación judicial y marcó el cierre de una etapa clave en el proceso.
Páez, de 29 años y oriunda de Santiago del Estero, había sido condenada a dos años de prisión en suspenso en el marco de una causa por injuria racial. A pesar de tratarse de una pena excarcelable, permanecía en Brasil bajo monitoreo electrónico mientras avanzaba el expediente. Sin embargo, el juez resolvió revocar esa medida al considerar que ya no correspondía mantenerla retenida.

Antes de este desenlace, la abogada había cumplido con todos los requisitos impuestos por la Justicia brasileña. Entre ellos, el pago de una caución cercana a los 98 mil reales, unos 20 mil dólares, y la presentación de la documentación necesaria. Con estos pasos completados, quedó formalmente habilitada para abandonar el país vecino.
El caso de Agostina Páez que generó un precedente
Según trascendió, su defensa avanzaba en las últimas horas con las gestiones para concretar su regreso en un vuelo nocturno hacia la Argentina, donde continuará vinculada al proceso bajo mecanismos de cooperación internacional.
El caso que derivó en su detención tuvo origen en un episodio ocurrido durante sus vacaciones en Brasil. De acuerdo con la versión de la propia imputada, todo comenzó por una discusión por una cuenta mal cobrada en un local gastronómico. Páez aseguró que se retiró del lugar a los gritos tras un cruce con los mozos.
No obstante, la situación tomó otro tono cuando se difundió un video en el que se la ve realizando un gesto considerado discriminatorio. Ese registro se volvió viral y fue incorporado como prueba clave por la Justicia brasileña para avanzar en la causa por injuria racial, un delito que contempla penas de entre dos y cinco años de prisión.
Con la reciente decisión judicial, el caso entra en una nueva etapa. Páez podrá regresar a su provincia mientras el proceso continúa su curso, aunque ya sin las restricciones que la mantenían bajo vigilancia en Brasil.
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