Las calles de Belgrano se trasladaron al mundo virtual a raíz de un incidente que polarizó por completo a los vecinos.
Todo comenzó este jueves alrededor de las 9 AM cuando, a metros de una cafetería, un hombre fue atacado de imprevisto por un Jack Russell, recibiendo una mordedura que dio inicio al calvario que su mujer denunció con bronca y detalle en un grupo vecinal.

El eje del conflicto no radica únicamente en la agresión del animal, sino en el accionar posterior de su dueña, quien optó por abandonar la escena. "¿Me ayudan a ver si encontramos a una chica con un Jack Russell que mordió a mi marido y se fue corriendo hoy alrededor de las 9 AM, en la cuadra de una cafetería ubicada en Virrey Loreto a pasos de O´Higgins?", solicitó la esposa del damnificado en una publicación que rápidamente se viralizó.
Según la reconstrucción de los hechos, la mujer no atinó a pedir disculpas ni a constatar la gravedad de la herida, incurriendo en una actitud que muchos vecinos tildaron de abandono.

Además, la denunciante aportó un dato clave sobre las circunstancias del ataque que agravaron la indignación: "La chica iba con una taza de café y el celu en la otra mano con correa extensible". El último detalle no pasó desapercibido, ya que se trata de un tipo de sujeción fuertemente desaconsejada por adiestradores, ya que impide tener el control total de la mascota en zonas de alto tránsito peatonal.
Odisea médica y el estricto protocolo sanitario
Tras el ataque y la huida de la responsable, la pareja debió trasladarse de urgencia, enfrentando una jornada de extrema tensión para tratar la herida punzante en la pierna del hombre.
"Estuvimos 5 horas en guardias y vacunatorios", detalló la mujer en su descargo, donde adjuntó fotos de las lesiones sangrantes y de las instalaciones del Instituto de Zoonosis Luis Pasteur.

Hoy, el caso corre contrarreloj y el matrimonio tiene un objetivo médico excluyente: identificar a la dueña para verificar el plan de vacunación del perro.
Este es el punto más crítico de la noticia. "Tenemos que encontrarla para ver si nos da las vacunas del perro para no tener que volver al Durand por 2 dosis más de antirrábica", explicó la vecina. La urgencia responde a las normativas de salud pública: de no poder auditar la libreta sanitaria del animal agresor para descartar la rabia, la víctima debería a someterse a la totalidad del esquema preventivo, conocido por ser sumamente estricto y doloroso.
Las dos campanas que encendieron el debate
Como es habitual en estos casos, la denuncia pública actuó como caja de resonancia y fracturó la opinión del barrio. Por un lado, una contundente mayoría condenó la falta de responsabilidad civil de la dueña.
Los usuarios repudiaron el hecho de pasear a un perro prestando atención al teléfono celular y exigieron que se identifique a la joven por "omisión de auxilio".
Sin embargo, el debate encontró una voz disidente. Amparados en el porte pequeño y la fisonomía simpática del Jack Russell, un sector de los vecinos argumentó que el perro pudo haberse asustado ante un movimiento involuntario. Intentaron, de este modo, bajarle el tono a la acusación, cuestionando la "condena social" en redes sociales por lo que calificaron como un incidente fortuito.
Mientras las posturas se enfrentan en las pantallas, para la familia afectada el tiempo apremia antes de la próxima visita al hospital.
Radiografía del Jack Russell Terrier: ¿un perrito inofensivo?

El incidente en Belgrano reabre el debate sobre la tenencia responsable de razas de tamaño pequeño. Aunque los Jack Russell Terrier gozan de gran popularidad por su carisma, su genética dicta reglas claras que todo tutor debe conocer:
- Genética de trabajo: Originados en Gran Bretaña para la caza de zorros, poseen una fuerza y agilidad muy superiores a lo que sugiere su tamaño. Requieren, como mínimo, una hora de ejercicio físico de alta intensidad a diario.
- Carácter reactivo: Son canes vivaces, tenaces y valientes. Si esta energía no se canaliza adecuadamente, desarrollan cuadros de estrés o aburrimiento que pueden traducirse en reactividad ante estímulos repentinos en la vía pública.
- Instinto de presa: Están siempre en estado de alerta. Aunque son apegados a su núcleo familiar, los adiestradores subrayan la necesidad de una educación firme y socialización temprana obligatoria para prevenir episodios de territorialidad o ataques por miedo hacia terceros.
Mirá También

María Becerra: La historia centennial de los tres cuadros que encargó para la casa que comparte con J Rei
Mirá También

