“Estado de esqueletización”: el estremecedor informe de la adolescente con parálisis hallada muerta en su casa – GENTE Online
 

“Estado de esqueletización”: el estremecedor informe de la adolescente con parálisis hallada muerta en su casa

La fiscalía de Federación dio detalles escalofriantes sobre las condiciones en las que permaneció Luana durante un mes.

La tranquilidad del barrio 58 Viviendas, en la ciudad entrerriana de Federación, se quebró de la forma más oscura imaginable. Detrás de una fachada de normalidad, donde una madre se sentaba cada tarde en el patio a tomar mate como si nada ocurriera, se escondía un secreto de muerte y desidia que hoy tiene al país en vilo.

El hallazgo del cuerpo de Luana Cabral, una adolescente de 15 años que padecía parálisis cerebral, reveló un escenario de abandono sistemático que la fiscal Josefina Penón Busquet describió con una crudeza que hiela la sangre: la menor se encontraba en un "estado de esqueletización muy avanzado".

Durante treinta días, el tiempo se detuvo en esa habitación de las calles Las Rosas y Tita Bonutti. Según fuentes de la investigación, el cadáver de Luana permaneció sobre su cama, cubierto apenas por una manta, en un ambiente invadido por moscas y cucarachas.

Mientras tanto, en la misma casa, su madre, Noelia Moretti, y su pequeño hermano de cinco años continuaban con su rutina diaria. Fue precisamente el niño quien, en un descuido de los adultos, rompió el pacto de silencio.

Noelia Moretti con su hija, Luana Cabral, en brazos.

El horror salió a la luz cuando Emilia Pucheta, la hermana mayor de Luana, recibió el llamado de una amiga que había encontrado al nene gritando en la calle, completamente alterado.

El relato del menor fue el primer golpe de realidad para una familia rota: “Mi mamá y mi papá estaban peleando. Yo entré a la habitación de Luana y la vi muerta. Mamá estaba muy preocupada porque no sabía cómo decirlo, dijo que la iban a llevar presa por asesinato”.

Emilia, quien ya había denunciado violencia intrafamiliar años atrás, recordó con dolor las excusas que su madre utilizaba para que nadie se acercara a la joven.

“Mi mamá me prohibió entrar porque Luana tenía algo contagioso”, le confesó su hermanito, añadiendo un detalle que profundiza la crueldad del caso: “Desde hacía tiempo que su mamá no le daba de comer a su hermana, que solo le daba de comer a él”.

Los padres de Luana Cabral, junto a a la niña y otro miembro de su familia, en una vieja postal del álbum familiar.

La fiscal Josefina Penón Busquet, a cargo de la causa caratulada como "abandono de persona seguido de muerte", ha sido enfática sobre la gravedad del cuadro hallado en la vivienda.

Los restos óseos de Luana, que no presentaban lesiones externas según los informes preliminares, hablaban por sí solos del tiempo que la menor llevaba fallecida antes de que su padre, Raúl Cabral, se presentara en la comisaría para avisar del "descubrimiento".

En ese momento, la confesión de la madre a Emilia fue tan breve como devastadora: “Se me murió hace una semana y no dije nada porque fue mi culpa”. Sin embargo, la ciencia contradijo sus palabras; la data de muerte superaba con creces esa semana mencionada.

La indignación en Federación creció exponencialmente cuando el juez de Garantías, Sergio Rondoni Caffa, dispuso la libertad de los padres bajo medidas sustitutivas, a pesar de que la fiscalía había solicitado la prisión preventiva.

La reacción de los vecinos no se hizo esperar. Carmen Ríos, referente de la movilización con velas blancas que recorrió la ciudad, expresó el sentimiento colectivo: “A Luana la abandonaron todos; falló el sistema y fallaron sus padres”.

El caso de Luana no fue una tragedia repentina, sino el final de una cadena de negligencias. Emilia recordó que, meses antes, ya había alertado sobre el estado de desnutrición de su hermana y un detalle estremecedor: “El frasco de la medicación contenía agua, lo que quería decir que no estaba tomando la medicación”.

Hoy, mientras la fiscal Penón Busquet apela la liberación de los imputados, Federación llora a una niña que, tras haber unido a la comunidad años atrás para un tratamiento de células madre en Ecuador, terminó sus días en la soledad más absoluta y un abandono que la Justicia todavía intenta explicar.



 
 

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