Ghislaine Maxwell: el último acto de la "titiritera" de la red "Lolita Express" ante el Congreso estadounidense, entre el temor por un indulto y el peso de los Archivos Epstein – GENTE Online
 

Ghislaine Maxwell: el último acto de la "titiritera" de la red "Lolita Express" ante el Congreso estadounidense, entre el temor por un indulto y el peso de los Archivos Epstein

Este lunes 9, la exmujer del magnate y socialité británica romperá el silencio vía Zoom tras la desclasificación total de los documentos que aterran al poder. En medio de sospechas sobre una amnistía por su cooperación y el temor a un "suicidio" (como lo que ocurrió con su jefe en 2019), analizamos los pasos de la reclutadora de Oxford. ¿Quién es la siniestra madama que hoy vuelve a estar en el centro del huracán?
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Este lunes 9, el mundo volverá a posar sus ojos en una pantalla de Zoom. No será una audiencia más. Desde su reclusión en un penal de Texas, Ghislaine Maxwell (64) –la mujer que personificó la sofisticación de la élite británica antes de convertirse en la "madama" más buscada del planeta– testificará bajo juramento ante el Congreso de los Estados Unidos.

La cita se da en un clima de tensión máxima: tras la liberación completa de los Archivos Epstein y en medio de una marea de especulaciones que oscilan entre el temor a un "suicidio" (como lo que ocurrió con Epstein en 2019) y la posibilidad, que quita el sueño a las víctimas, de un indulto presidencial como recompensa por su reciente y hermética colaboración con la justicia.

Maxwell relató que conoció a Epstein en 1991 por una amiga que se lo presentó asegurando que él estaba "buscando esposa". Así se lo contó al fiscal Todd Blanche el año pasado.

A continuación, GENTE reconstruye la historia de la facilitadora de la red de tráfico de menores más escandalosa de la historia, cuya condena a 20 años parece ser solo el prólogo de un final que todavía no se terminó de escribir.

Hoy será la esperada testificación de Maxwell tras la desclasificación "completa" de los documentos que dio a conocer el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ).

Hija del poder y las sombras: el ADN de una socialité

Ghislaine Maxwell nació bajo los flashes de la aristocracia y el poder mediático. Hija del magnate de la prensa británica Robert Maxwell (1923-1991), se formó en las aulas de la Universidad de Oxford, donde pulió ese carisma y facilidad para las relaciones públicas que años más tarde le permitiría abrir las puertas de las mansiones más exclusivas del mundo para Jeffrey Epstein (1953-2019).

Maxwell no era una simple acompañante: era la llave de acceso al "gran mundo", la mujer que transformó a un financista que en su primera reunión se mostró con una mancha de kétchup en su corbata en un invitado habitual de la realeza y gran anfitrión de presidentes, celebrities, científicos, matemáticos, economistas y más. Varios de los cuales terminaron de quedar expuestos por la publicación de sus intercambios por mail, millones de fotos, videos y confirmaciones de visitas a las "fiestas locas" en Virgin Islands.

Donald y Melania Trump, Jeffrey Epstein –condenado por tráfico de menores, quien se suicidó en la cárcel en 2019– y Ghislaine Maxwell, su principal encubridora.

"Tucked Away": la caída de la mujer invisible

Su detención, el 2 de julio de 2020, fue digna de un thriller de Hollywood. Tras meses de estar prófuga y de especulaciones que la situaban en un lujoso departamento en París (tenía triple ciudadanía), el FBI la encontró en "Tucked Away" ("Escondida"), una imponente mansión rural de 63 hectáreas en New Hampshire.

El operativo, que costó unos cinco millones de dólares, involucró a 24 agentes armados que derribaron la puerta de su refugio mientras aviones sobrevolaban la zona para evitar cualquier intento de fuga. Maxwell no reaccionó con sorpresa: dejó que le pusieran las esposas en segundos, marcando el fin de su vida en libertad y el inicio de un derrotero judicial que la llevaría de una celda en Brooklyn a su actual destino en un penal en Texas.

En un interrogatorio policial de 2006, Maxwell habló acerca de su trabajo "administrativo" en la Isla de Epstein, y dijo: "Ésa era una parte muy escasa de mi trabajo. Contraté, ocasionalmente, masajistas profesionales para Epstein, pero nunca a alguien que yo supiera que era menor de edad”.

"El hombre que conocí...": la construcción de su propia narrativa

En sus declaraciones recientes, Maxwell intentó distanciarse del monstruo que ella misma ayudó a alimentar. "El hombre que conocí no es el hombre en el que se convirtió", aseguró en julio de 2025, durante una serie de entrevistas de dos días con Todd Blanche, por entonces número dos del Departamento de Justicia.

Según su relato, conoció a Epstein en 1991, presentada por una amiga que le dijo que él estaba "buscando esposa". En aquel primer té en las oficinas de Madison Garden, Ghislaine lo vio como un hombre carismático, a pesar de detalles mundanos como la suciedad en su ropa.

Sin embargo, Maxwell sostuvo que hacia finales de los 90, la conducta de Epstein cambió radicalmente debido a un tratamiento médico con testosterona, sustancia que, según ella, lo volvió "agresivo y cruel". Además, sugirió que este factor químico pudo haber alterado sus deseos y su forma de interactuar con el entorno.

Tras el escándalo masivo por la liberación completa de los Archivos Epstein, el documental de Netflix centrado en su caso, Asquerosamente rico, está en el Top 10 de lo más visto en Argentina.

La "Gerente General" del horror

Lejos de la imagen de una novia enamorada, Maxwell definió su rol profesional para Epstein bajo el título de "gerente general". Su tarea era administrar un imperio disperso: desde la búsqueda de bienes raíces en Nuevo México hasta la supervisión de construcciones millonarias en la isla del Caribe, hoy tristemente conocida como la "Isla del abuso".

Incluso en el ámbito personal, su rol era absoluto: gestionaba al personal doméstico y hasta cuidaba de la madre del financista, Paula Epstein, organizando sus citas médicas y su vestuario. Pero detrás de esa fachada de eficiencia administrativa, se escondía la acusación por la que hoy cumple condena: ser la captadora de adolescentes que eran "preparadas" para los deseos de Epstein.

Las sobrevivientes temen que la "madama" o "titiritera" (según las palabras que usaron las víctimas, por entonces menores de edad) sea indultada.

La investigación determinó que es una de las responsables y cómplice del oscuro sistema piramidal de trata y pedofilia con la que 'cazaban' a menores, a quienes, además, obligaban a conseguir nuevas presas.

En diálogo con Todd Blanche, Maxwell identificó diciembre del año 2000 como el momento en que el entorno de Epstein cambió tras conocer a una joven específica. Ella alegó que esta joven fue quien comenzó a reclutar y entrenar a otras chicas para Epstein.

En relación a la joven mencionada, dijo que había sido abusada desde niña y que "fue entrenada en un programa sexual por un proxeneta llamado Ron Eppinger desde que tenía 14 ó 15 años". Según relató Maxwell, llegó a la casa como "masajista" y Epstein la envió a Tailandia para obtener un certificado oficial en esa terapia.

Nacida en París e hija del editor y miembro del Parlamento británico Robert Maxwell, la mujer que estudió en la Universidad de Oxford es la principal cómplice del delito que llevó a su ex a la cárcel.

El negacionismo bajo juramento: el choque con las víctimas

A pesar de las pruebas y los testimonios, Maxwell mantuvo una defensa de hierro durante años. En documentos desclasificados que datan de 2016, negó sistemáticamente haber presenciado actividades inapropiadas con menores: "Nunca vi ninguna actividad inapropiada de menores de edad con Jeffrey, nunca", declaró en aquel entonces.

El activismo de las sobrevivientes de Epstein fue clave para que, a mediados de noviembre pasado, el Senado de EE.UU. aprobara por unanimidad la Ley de Transparencia de los Archivos de Epstein. “Realmente nos hace pasar de sentir miedo a sentir que nos temen. Juntas tenemos poder”, dijeron.

En relación a los cargos federales por los que permanece en prisión, Maxwell sostuvo que ella reclutaba masajistas profesionales visitando spas legítimos. La exempresaria y socialité aseguró que nunca verificó la edad de las masajistas porque asumía que "todas eran adultas". Según su testimonio, ella nunca vio a menores de edad dando masajes en las casas de su jefe.

Incluso llegó a atacar ferozmente a las víctimas, calificando por ejemplo a Virginia Giuffre –quien se quitó la vida en abril de 2025– como una "gran mentirosa". El resto de dichas víctimas, sin embargo, la siguen describiendo como una "titiritera" que instaba a las menores a dar servicios por los que Epstein pagaba unos pocos cientos de dólares (en algunos casos, 1.000 por "masaje") antes de abusarlas sexualmente.

Tras estar tres años prófuga de la justicia, Maxwell fue detenida el 20 de julio de 2019 en una propiedad rural de New Hampshire, Estados Unidos, en un operativo millonario del FBI.

De su compleja relación con Epstein y la vida tras las rejas, al temor de las víctimas

El fin definitivo de su contacto físico con Epstein llegó en 1999, aunque Maxwell sitúa la ruptura emocional definitiva en el caos del 11 de septiembre de 2001. Según contó, lo consideraba "familia" y un "amigo con derechos".

Nunca dejó de trabajar para él: Epstein le pagaba 250 mil dólares mensuales. Cuando el magnate fue procesado en Florida en 2006, le pidió específicamente que se quedara a cargo de sus propiedades y animales porque "no confiaba en nadie más".

Durante sus años en prisión ha visto cómo se le negaba la libertad bajo fianza –a pesar de ofrecer cinco millones de dólares– y cómo su entorno se desmoronaba mientras ella era trasladada estratégicamente entre penales federales.

Parte del documento de 263 páginas que transcribe la conversación que Todd Blanche (número dos del Departamento de Justicia) mantuvo con Maxwell durante dos días, el 24 y 25 de julio de 2025 por el caso Epstein.

Hoy, la presencia de Maxwell en el Congreso vía Zoom no es un hecho aislado. Su traslado a Texas ocurrió pocos meses después de sus extensas entrevistas con el número dos del Departamento de Justicia del gobierno de Trump, estrategia que muchos califican de "timing quirúrgico" en plena tormenta por la desclasificación de 5,2 millones de documentos.

Mientras los legisladores Ro Khanna y Thomas Massie exigen que el Departamento de Justicia libere cada archivo sin censura –aseguran que hay más que esos últimos tres millones de documentos, por ejemplo material fílmico de los abusos–, las sospechas de las sobrevivientes crece: temen que Maxwell, la mujer que sabe muy bien quiénes visitaron la isla y quiénes se subieron a la llamada red de tráfico "Lolita Express" esté negociando su libertad a cambio de nombres que podrían hacer caer a otras figuras influyentes.

Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell-REVISTA GENTE PORTADA WEB (3)
Su arresto marcó un punto clave en la investigación que llevó a su posterior juicio y sentencia en 2022. Fue condenada a 20 años de prisión por conspirar con Jeffrey Epstein para abusar sexualmente de menores. Son cinco los cargos federales relacionados con tal abuso de menores, incluyendo cargos de conspiración y transporte.

Fotos: Departamento de Justicia de Estados Unidos y Archivo GENTE.



 
 

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