La calma de la provincia de Santa Fe se volvió a quebrar este lunes, pero esta vez por un avance que podría cambiar el rumbo de la causa que tiene en vilo al país. A solo una semana del lunes negro en el que el adolescente G.C. (15) abrió fuego en la Escuela N° 40 "Mariano Moreno" de San Cristóbal, una nueva pieza del rompecabezas fue interceptada por la justicia.
Se trata de la aprehensión de un joven de 16 años, cuya sombra sobrevolaba la investigación desde que se peritaron los contactos del tirador.
El procedimiento tuvo lugar en las últimas horas en la localidad santafesina de Nelson. El sospechoso fue localizado por la Guardia Provincial mientras circulaba por la ruta nacional N° 11.
Según relataron fuentes del caso, el adolescente habría intentado escapar de los efectivos al notar su presencia, pero fue rápidamente esposado y puesto a disposición del fiscal regional Carlos Vottero. La acusación que pesa sobre él es grave: se lo investiga bajo la figura de "presunto encubrimiento".
Para los investigadores, este nuevo detenido no era un desconocido para el tirador. Al contrario, las primeras informaciones indicaron que el menor tenía un vínculo estrecho con G.C. y que "habría tenido conocimiento previo del ataque".

Esta sospecha de que el plan no fue el delirio solitario de un chico de 15 años, sino algo compartido —al menos en palabras—, encendió todas las alarmas en el Ministerio Público de la Acusación.
El rastro que llevó a los investigadores hasta Nelson nació en el mundo virtual, ese refugio donde el atacante pasaba sus horas.
Las autoridades detectaron que el tirador formaba parte de comunidades “muy cerradas” donde la forma de comunicarse entre usuarios es “mucho más compleja” de lo que se acostumbra a ver en redes sociales tradicionales.
En esos foros oscuros, protegidos por mecanismos de ocultamiento de identidad, se habría gestado el horror que terminó con la vida de Ian Cabrera (13) en uno de los baños de la planta baja del colegio.
Mientras la Escuela Mariano Moreno permanece cerrada y bajo custodia judicial para nuevos peritajes, el foco se puso en reconstruir el rompecabezas de esa mañana de marzo.

Cabe recordar que el atacante utilizó una escopeta que le robó a su abuelo y que, tras el primer disparo mortal contra Ian, continuó el tiroteo en el patio interno hasta que fue reducido por el portero. El saldo fue devastador: un muerto y ocho heridos.
La situación legal del nuevo detenido se definirá en las próximas horas, mientras el tirador original permanece en un centro especializado para menores. Sobre este último, el fiscal Luis Schiappa Pietra fue tajante al explicar la complejidad del caso debido a la edad del agresor: "No tenemos ninguna pretensión punitiva contra el chico porque es inimputable".
Sin embargo, la captura de este segundo adolescente abre una nueva puerta: la de los instigadores o cómplices que, desde las sombras o un teclado, pudieron haber alentado la masacre.
Este lunes por la tarde, en la Sala Auditorio de la Casa de Gobierno en Santa Fe, se brindó una conferencia de prensa para dar más detalles sobre este giro que mantiene a la sociedad santafesina en estado de shock.
El país entero se pregunta ahora si Ian Cabrera pudo haber sido salvado si alguien, en ese círculo de "conocimiento previo", hubiera roto el silencio antes del primer disparo. Por ahora, la justicia busca respuestas en los mensajes borrados y en el silencio de un joven de 16 años capturado en la ruta.
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