Cuando parecía que las respuestas comenzaban a salir a la luz, una decisión inesperada volvió a sumir en el hermetismo absoluto a la causa por el brutal asesinato de Rob y Michele Reiner. En las últimas horas, el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD por sus siglas en inglés) solicitó y obtuvo una orden judicial que selló por completo los registros forenses del caso, bloqueando el acceso público a información clave sobre las muertes del reconocido cineasta y su esposa.
Según documentos judiciales obtenidos por People, la medida impuso una llamada “retención de seguridad” que prohíbe a la Oficina del Médico Forense del Condado de Los Ángeles divulgar cualquier dato vinculado a la investigación, incluidos informes, notas, fotografías y el reporte oficial del forense. La orden se mantiene vigente “hasta nuevo aviso”.
Desde el LAPD explicaron que la decisión responde a una necesidad estratégica dentro de la investigación. “Queríamos que los detectives asignados al caso recibieran información importante sobre las muertes antes que los medios y el público”, señalaron en un comunicado citado por NBC 4, el primer medio en dar a conocer la noticia. La policía aclaró que la medida no busca vulnerar la transparencia, sino preservar el curso de la pesquisa.

La Oficina del Médico Forense confirmó que la orden judicial fue recibida en la mañana del 24 de diciembre, aunque el comunicado oficial se difundió recién el lunes 29. Allí se detalla que, si bien la causa y la manera de muerte de Rob y Michele Reiner ya habían sido publicadas previamente, esa información fue retirada del acceso público tras la orden judicial. “Ningún otro registro del caso podrá publicarse en nuestro sitio web hasta que se levante la orden”, indicaron.
El impacto de la decisión no es menor: la orden restringe cualquier tipo de divulgación a personas que no sean los investigadores asignados, reforzando el hermetismo en torno a uno de los crímenes más conmocionantes del año en Hollywood.
Todo lo que hay que saber del caso Reiner
Cabe recordar que los certificados oficiales de defunción, obtenidos por People el 23 de diciembre, establecen que Rob Reiner, de 78 años, y Michele Singer Reiner, de 70, murieron el domingo 14 de diciembre dentro de su casa de Los Ángeles tras sufrir múltiples heridas de arma blanca infligidas por otra persona. El tiempo entre las lesiones y la muerte fue de apenas minutos. Rob fue hallado a las 15:45 y Michele, apenas un minuto después.
El caso dio un giro aún más estremecedor cuando, horas después del hallazgo de los cuerpos, fue arrestado Nick Reiner, el hijo de la pareja, de 32 años. El joven enfrenta dos cargos de asesinato en primer grado y permanece detenido sin derecho a fianza. Durante su primera comparecencia judicial, el 17 de diciembre, se presentó encadenado y vistiendo una bata azul antisuicidio. Su abogado, Alan Jackson, se negó a declarar culpabilidad en su nombre, y la lectura de cargos fue fijada para el 7 de enero.

Según trascendió en distintos informes, Nick habría estado recibiendo tratamiento por esquizofrenia antes de los homicidios, un dato que suma complejidad a una causa ya marcada por el horror y la tragedia familiar.
Mientras la investigación avanza puertas adentro y los registros permanecen bajo llave, la decisión del LAPD reaviva las preguntas y prolonga el misterio. Por ahora, el silencio judicial se impone, y las respuestas deberán esperar.

