El estremecedor caso que investiga el asesinato de Eugenia Carril, la joven de 18 años atropellada el viernes pasado y abandonada en la zona de 3 y 96, en Villa Elvira, sumó un nuevo capítulo que generó indignación en La Plata. Es que a la fuga de casi 48 horas y al intento de escapar del país del único sospechoso y detenido de la causa, se le agregó ahora un dato que expuso una actitud considerada repudiable por familiares y vecinos.
Julio Cornelio Guerra Torres, el pintor de 41 años acusado de haber embestido a la joven con su Chevrolet Meriva y dejarla tirada en una zanja, estuvo casi dos días prófugo. Durante ese tiempo, mientras la familia de Eugenia reclamaba justicia y la Policía lo buscaba, el hombre mantuvo actividades vinculadas a su trabajo.

Según informó la Agencia Noticias Argentinas, los investigadores determinaron que el sábado por la mañana —apenas pocas horas después del hecho— Guerra Torres se presentó en una vivienda de Parque Sicardi para evaluar un trabajo de pintura que había acordado realizar junto a dos obreros.
De acuerdo al testimonio de la empleadora, el acusado solicitó un pago adelantado de un millón de pesos para avanzar con las tareas. La mujer accedió y le entregó el dinero. Tras ese encuentro, el hombre continuó prófugo durante varias horas más, hasta que finalmente se entregó a la Justicia el domingo.
El dato generó fuerte malestar, no solo por el contexto en el que ocurrió, sino porque se dio mientras la familia de Eugenia atravesaba las horas más dolorosas y pedía que el responsable se pusiera a disposición judicial.

La causa está caratulada como 'homicidio culposo' y 'abandono de persona', cuyas penas podrían dejar al acusado detenido en una cárcel de máxima seguridad hasta el final de sus días. Además, la investigación reveló que el acusado habría intentado fugarse a Perú, lo que motivó la intervención de Migraciones para impedir su salida del país.
En paralelo, los resultados de la autopsia confirmaron que Eugenia murió por asfixia y un traumatismo craneal grave, lesiones compatibles con el violento impacto. El horario estimado del fallecimiento coincidió con el momento en que fue atropellada, tal como registraron las cámaras de seguridad.

Mientras la Justicia avanza y el acusado permanece detenido, la comunidad de Villa Elvira continúa movilizada. Para muchos, la actitud que tuvo durante las horas posteriores al hecho resultó tan indignante como el abandono mismo.
El dolor por la muerte de Eugenia sigue latente, pero ahora se mezcla con un profundo enojo ante conductas que, lejos de mostrar arrepentimiento, profundizaron la herida en una ciudad que todavía no sale de la conmoción.
