La ciudad de La Plata quedó atravesada por un caso que generó indignación y angustia. En las últimas horas, un nene de 11 años con autismo fue rescatado por la Policía tras ser hallado encerrado en una jaula dentro de su propia casa. Por el hecho, su padre, un hombre de 64 años, fue detenido acusado de privación ilegítima de la libertad.
Todo comenzó con el llamado de una vecina que, preocupada, decidió alertar a las autoridades. Según trascendió, la mujer escuchaba con frecuencia pedidos de auxilio y llantos desgarradores provenientes de la vivienda ubicada en la calle 168, entre 41 y 42. Temiendo lo peor, y pese al miedo a posibles represalias, dio aviso a la Policía.

Cuando los efectivos llegaron al lugar, confirmaron rápidamente la gravedad de la situación. En el fondo del terreno encontraron una casilla precaria, de apenas dos metros por dos, construida con materiales rudimentarios. En su interior estaba el menor, completamente encerrado.
El niño, identificado como E.R., fue hallado en condiciones alarmantes: tenía el torso desnudo, estaba descalzo y llevaba un pañal de tela. Además, presentaba dificultades para expresarse, lo que complejizó aún más la escena para los agentes que intervinieron.

De acuerdo a las fuentes del caso, la estructura donde permanecía tenía cerramientos de metal desplegable y estaba asegurada desde el exterior, lo que impedía cualquier posibilidad de salida por sus propios medios. La imagen, según describieron, resultó estremecedora.
Ante la consulta de los policías, el padre del menor aseguró que lo mantenía en ese lugar por una cuestión de seguridad. “Por su seguridad y la de terceros”, habría argumentado, en referencia a la condición de autismo del niño. Sin embargo, la explicación no convenció a los efectivos, que procedieron a liberar de inmediato al chico.
El hombre, identificado como Edgardo Rubén Cornell, fue detenido en el lugar y trasladado a una dependencia policial, donde quedó a disposición de la Justicia.
En paralelo, el menor fue puesto bajo resguardo y quedó a cargo de su madre, Morena Guadalupe Romero, de nacionalidad salvadoreña, al igual que el niño.

El caso generó un fuerte impacto en el barrio y abrió un debate inevitable sobre las condiciones de vida del menor y el rol del entorno. La intervención de una vecina resultó clave para que la situación saliera a la luz y terminara con el encierro.
Mientras la investigación avanza, la pregunta que quedó flotando entre los vecinos fue tan simple como inquietante: cuánto tiempo llevaba ese chico viviendo así sin que nadie pudiera ayudarlo.
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