La investigación penal por la muerte de V.A.A. sumó capítulos determinantes este miércoles con la entrega de los primeros resultados de la autopsia. Luego de que la menor falleciera el martes por la noche tras ser trasladada de urgencia desde su domicilio en el barrio Villa Catella, Ensenada, los peritos forenses trabajaron para esclarecer si el paro cardíaco que terminó con su vida estuvo vinculado directamente a los signos de violencia detectados por los médicos de guardia.
Aunque el informe inicial arrojó luz sobre la causa inmediata del deceso, la complejidad del cuadro mantiene en vilo a la fiscalía. Los profesionales confirmaron que la beba ingresó al nosocomio con un cuadro convulsivo y murió como consecuencia de un paro cardíaco.

No obstante, respecto a las lesiones en las zonas íntimas que fueron reportadas originalmente, el documento forense no dio conclusiones definitivas todavía. Si bien constataron la existencia de dichas marcas, el resultado final quedó sujeto a la realización de pericias complementarias que permitan determinar su origen exacto.
En este contexto, los investigadores analizan una hipótesis central que vincula la agresión con el desenlace fatal. Se evalúa la posibilidad de que la víctima haya sufrido un síncope vasovagal —una caída repentina de la presión arterial y la frecuencia cardíaca— como una respuesta fisiológica ante un posible abuso sexual. Este episodio habría sido el detonante del paro cardiorrespiratorio que los médicos no pudieron revertir a pesar de las maniobras de reanimación.
Mientras se esperan los estudios de laboratorio, la justicia avanzó con medidas contundentes. Por disposición de Martín Almirón, titular de la UFI Nº 8 de La Plata, se realizaron operativos simultáneos en tres viviendas vinculadas a la familia, situadas en un lote de la calle 127, entre 35 y 35 bis. Allí, efectivos de la Policía Científica y del gabinete de abuso sexual de la DDI secuestraron prendas de cama y otros elementos de interés probatorio.
La situación procesal de los involucrados cambió drásticamente en las últimas horas. Aunque inicialmente se investigaba bajo la carátula de “averiguación de causales de muerte”, pasadas las 16 de este miércoles el fiscal ordenó la detención de los padres de la niña, Miguel Ángel Allende, de 31 años, y María Jimena Vieras, de 24.

El expediente fue recaratulado como “abandono de persona seguido de muerte”. Ambos fueron trasladados a la Comisaría Tercera de El Dique y serán indagados en breve. Por su parte, el tío paterno, Lucas Tomás Allende, de 27 años, también permanece imputado en la causa mientras se define su grado de responsabilidad en los hechos.
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