A casi dos meses de la desaparición de Juana Inés Morales (70) y Pedro Alberto Kreder (80), la investigación sumó una medida clave: el Ministerio de Seguridad de la Nación ofreció una recompensa de cinco millones de pesos por cada uno de los jubilados desaparecidos en Chubut, con el objetivo de obtener información que permita dar con su paradero.
La resolución —publicada este miércoles en el Boletín Oficial bajo el número 1373/2025 y firmada por la ministra Alejandra Monteoliva— responde a una solicitud de la Oficina Fiscal de Comodoro Rivadavia.
La medida establece que la retribución será otorgada únicamente a quienes aporten datos útiles, sin haber intervenido en los hechos, y garantiza la preservación de la identidad de quien brinde información. Las comunicaciones podrán realizarse de manera anónima a través de la línea 134.

Cómo desaparecieron Juana y Pedro
Los dos jubilados fueron vistos por última vez el 11 de octubre, cuando salieron desde el domicilio de Kreder en una camioneta Toyota Hilux rumbo a Camarones. Aquel día, la última conexión de sus teléfonos se registró a las 9:53, y desde entonces no hubo más señales.
El 17 de octubre, la camioneta apareció abandonada en una zona conocida como Zanjón de Visser, a 15 kilómetros de la Ruta 3 y a seis kilómetros del mar. Estaba cerrada, sin ocupantes, y en su interior permanecían las pertenencias de ambos. Las hipótesis abiertas van desde una ausencia voluntaria hasta un hecho delictivo o un accidente, aunque ninguna ha logrado sostenerse por falta de indicios.

Qué dice la familia de Pedro y Juana
En diálogo con Radiocracia, Claudia Kreder, hija de Pedro, describió un panorama lleno de incertidumbre. “Antes nos llamaban todos los días y ahora somos nosotras las que tenemos que llamar para preguntar si hay novedades”, lamentó.
La familia insiste en que no existe ningún indicio material que permita avanzar. “Todavía se está esperando el resultado del ADN. Fijate el tiempo que ha pasado y ese resultado no está”, afirmó la mujer.
Tampoco fueron informadas las huellas dactilares levantadas de la camioneta: “Van a ser dos meses y todavía no se puede saber si hubo un tercero dentro del vehículo”.

La ausencia total de rastros profundiza el desconcierto. “Es muy difícil entender que no haya aparecido un zapato, una prenda, el teléfono o algo: o se está buscando en el lugar equivocado, o no sé qué pasa”, expresó la hija de Pedro.
La hipótesis que vinculaba la desaparición con el mar quedó prácticamente descartada. “Entiendo que el mar devuelve. En Bahía Bustamante se buscó y no se encontró nada”, añadió Claudia.

