La muerte de Rocío Alvarito sacudió a La Plata y dejó una herida abierta en su familia, sus amigos y en todo el barrio La Loma. La joven de 26 años cayó desde el balcón de un departamento ubicado en diagonal 76 y 22, desde un segundo piso, en un hecho que todavía era materia de investigación. Por el caso, su pareja permanece detenida mientras avanza el proceso judicial.
Este jueves, el dolor se transformó en reclamo. Familiares, amigos y allegados convocaron a una marcha para pedir justicia que se realizó a las 17 frente a Tribunales, en 7 y 57. La movilización fue una muestra del impacto que generó la muerte de Rocío y de las preguntas que aún no tenían respuesta.

En las últimas horas, quien puso voz a ese dolor fue su mamá, Nancy Ayala. En diálogo con el medio Somos La Plata, la mujer expresó sus dudas sobre la versión del imputado y fue contundente al afirmar que su hija no habría tomado la decisión de arrojarse por su cuenta, tal como sostiene la defensa.
“Nosotros no sabemos lo que pasó. Él dice una cosa, Rocío no está para defenderse. Nosotros lo que sabemos es que tenían una relación hace unos meses y nada. Él la sacó de todo. Él hizo dejar el trabajo, los amigos, la familia, todo. Él no la dejaba venir. Ella decía que siempre iba a venir, iba a venir y llegado el día decía que no, que le dolía la panza, que no podía, que estaba cansada o que se juntaba pero con amigos de él, que tenía juntada con amigos de él. Eso era lo que nos decía. Ella no vino acá, no vino para la fiesta, no venían los cumpleaños de los abuelos, de los tíos”, relató.

La mamá de Rocío describió un cambio profundo en la vida cotidiana de su hija desde el inicio de esa relación. Un alejamiento paulatino que, con el tiempo, empezó a encender alarmas en su entorno más cercano. “Nosotros somos una familia muy grande y siempre hay un cumpleaños, siempre hay algo que festejar y la sacó de todo eso. Rocío cambió por completo su forma de ser después de esta relación”, aseguró.
Según contó Nancy, no solo la familia notó ese giro. También los amigos de Rocío comenzaron a advertir que algo no estaba bien. “Ella tenía muchos amigos que nos alertaron porque ella no les contestaba… y como que ella empezó bloqueando algunos contactos hasta que cerró las redes. Ella también cambió el teléfono, después me dijo ‘mamá, yo me puedo hacer un Facebook con tu apellido porque el otro lo perdí’ y yo sabía que como ella era con las cosas no se iba a olvidar una contraseña”, recordó.
Para su mamá, todo eso contrastaba de lleno con la personalidad de la joven. “Era una chica llena de vida y todo el que la conoció te lo puede decir, que no tomaría esta decisión, ella no lo haría. No lo haría porque ella amaba la vida. Ella en cada charla, en cada carta que te escribía a nosotros, a su hermano, sus amigos, ella siempre expresaba las ganas de vivir con sus fotos, sus mensajes”, afirmó, con la voz cargada de emoción.

La defensa del imputado sostuvo que se trató de un hecho trágico sin intención de provocar la muerte y que Rocío se habría arrojado por decisión propia, una versión que sería ampliada en la indagatoria pendiente. Sin embargo, para su familia, las dudas eran demasiadas.
Nancy también aclaró que su hija nunca le habló explícitamente de situaciones de violencia, aunque reconoció que siempre lo sospechó a partir de ciertas actitudes y cambios de conducta. Esa intuición, hoy, se transformó en un pedido desesperado de justicia.
Mientras la causa sigue su curso en la Justicia, la marcha frente a Tribunales fue una postal del reclamo colectivo: que se investigue a fondo lo ocurrido y que la muerte de Rocío Alvarito no quede envuelta en silencio.
