Lo que empezó como unas vacaciones familiares en Florianópolis terminó convirtiéndose en una pesadilla que jamás imaginaron. Pero este martes, en medio de un drama que todavía duele, apareció una imagen que encendió la esperanza. Iván Nicolás Adamczuk, el papá de Felipe —el nene argentino de 2 años diagnosticado con cáncer en estado avanzado durante sus vacaciones en Brasil—, compartió dos historias en su cuenta de Instagram que dejaron entrever que el momento más esperado finalmente había llegado: su hijo estaba regresando a la Argentina en un avión sanitario.
En una de las historias, Iván publicó una foto tomada en plena pista aeroportuaria. En la imagen se vio a la mamá de Felipe, María de los Ángeles Solís, sosteniéndolo en brazos, apenas de perfil, a punto de subir al avión.

El nene, vestido con una remera roja y pantalón verde, apoyó su cabeza sobre el hombro de ella, en un gesto de cansancio y necesidad de abrigo. La mujer, con barbijo colocado, sonrió con los ojos, mientras detrás se observó el avión sanitario blanco con detalles celestes, ya preparado para el traslado. A un costado, personal médico y sanitario acompañó la escena, en una postal atravesada por la emoción, el alivio y la incertidumbre.
En la segunda historia, Iván mostró directamente la aeronave desde otro ángulo, con la puerta abierta y la pista de fondo. Sobre la imagen escribió: “Tengan buen viaje!! Nos vemos allá”, junto a emojis de un avión, un corazón azul y manos en señal de oración. Un mensaje breve, pero contundente, que fue leído como la confirmación de que Felipe finalmente emprendía el regreso al país para continuar su tratamiento.

El posteo llegó después de días de enorme angustia. Tal como lo contó Iván en diálogo con TN. Es que él había viajado desde Resistencia, Chaco, con sus dos hijos a Canasvieiras para visitar a su madre. Sin embargo, desde el primer día, Felipe comenzó a sentirse mal. Irritabilidad, falta de apetito y desgano fueron las primeras señales que, en un comienzo, parecían responder al estrés del viaje.
Con el correr de las horas, el cuadro empeoró y comenzaron las consultas médicas. Lo que parecía un empacho derivó en estudios más complejos, internaciones y, finalmente, en un diagnóstico devastador en el Hospital Infantil Joana de Gusmão, en Florianópolis: neuroblastoma, un tipo de cáncer que se origina en el sistema nervioso y afecta principalmente a niños pequeños.
La noticia golpeó de lleno a toda la familia. María de los Ángeles Solís, la mamá de Felipe, viajó de urgencia a Brasil y se encontró con una realidad impensada. Estudios invasivos, punciones, biopsias y terapias marcaron los días siguientes. “El cáncer ya está haciendo metástasis por todo su cuerpito”, contó ella con crudeza, al describir el estado de salud de su hijo.

Desde entonces, la prioridad fue estabilizar a Felipe para poder trasladarlo a la Argentina y continuar su tratamiento en el Hospital Garrahan. El proceso no fue sencillo, pero contó con el acompañamiento de los gobiernos de Chaco y Corrientes, que intervinieron para acelerar trámites y gestiones.
Por eso, las imágenes compartidas este martes tuvieron un peso especial. No solo mostraron un traslado médico, sino también el cierre de una etapa durísima vivida lejos de casa y el inicio de otra, con la esperanza puesta en la atención médica argentina y en el reencuentro con los afectos.
Aún queda un camino largo y complejo por recorrer. Pero la foto de Felipe en brazos de su mamá, a punto de subir al avión sanitario, marcó un antes y un después. Fue la postal de un regreso esperado, de una familia que no se rinde y de un nene de 2 años que, pese a todo, sigue dando pelea.
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