El último adiós a Brigitte Bardot no solo conmovió por la despedida íntima que había pedido, sino también por un detalle que rápidamente se volvió tendencia mundial: su ataúd de mimbre. Una elección poco habitual que despertó curiosidad, preguntas y fascinación, y que terminó revelando mucho más que una simple decisión estética.
La actriz y cantante francesa murió el pasado 28 de diciembre, a los 91 años, a causa de un cáncer. Tal como había expresado en vida, su despedida se realizó con la mayor discreción posible. En ese sentido, la ceremonia religiosa tuvo lugar este miércoles 7 de enero en la iglesia Notre-Dame de l’Assomption, en Saint-Tropez.
Aunque el acceso estuvo restringido a familiares y amigos cercanos, el oficio fue transmitido en pantallas gigantes instaladas en el puerto y en la plaza central, para que el público pudiera acompañar el momento. El entierro, en cambio, se realizó en un ámbito aún más reservado.
Aun así, cientos de admiradores se acercaron a las inmediaciones de la iglesia y del cementerio. Fue allí donde muchos notaron el detalle que marcaría la despedida final de Bardot: un ataúd revestido en mimbre, una imagen inusual que contrastaba con los modelos tradicionales y que, para la prensa francesa, representó a la perfección su espíritu libre, sencillo y sin artificios.

Los detalles del ataúd de mimbre de Brigitte Bardot que fue tendencia global
Detrás de esa pieza hay un trabajo artesanal minucioso. El ataúd fue realizado con una base de madera de pino y recubierto con mimbre francés tejido a mano por los artesanos de Vannerie du Boisle, una pequeña empresa ubicada en la región de Somme.
El tejido requirió alrededor de quince horas de trabajo y fue llevado a cabo por cesteros especializados, en un proceso que se mantuvo bajo estricta confidencialidad.

Xavier Quointeau, director de la firma, reconoció que no supo para quién estaban trabajando hasta último momento. Según contó, recién tomó conciencia del destino de la pieza cuando vio el ataúd descender del coche fúnebre y luego su imagen reproducida en los medios.
El secreto fue absoluto, pero el impacto posterior fue inmediato: tras la difusión de las fotos, al menos quince personas se comunicaron con funerarias para modificar sus contratos e incluir un ataúd de este estilo. Un verdadero orgullo para la empresa, que cuenta con apenas diez empleados.
Pero hay un dato clave detrás del diseño: un ataúd hecho exclusivamente de mimbre no está permitido por la normativa funeraria. Para que fuera válido, debía cumplir ciertas reglas técnicas. La solución fue combinar materiales: una estructura de pino —fabricada por la empresa Funico— que garantiza la resistencia y legalidad del féretro, y un revestimiento exterior de fibras naturales tejidas a mano, que aporta la estética deseada.

Este modelo híbrido no es completamente nuevo. Desde su lanzamiento, se produjeron alrededor de sesenta unidades, entre ellas la del empresario Patrice de Colmont, propietario del icónico restaurante Le Club 55 de Saint-Tropez. En el caso del ataúd de Bardot, el revestimiento tuvo dimensiones de 195 centímetros y demandó dos días de trabajo antes de ser trasladado al sur de Francia para la ceremonia.
En cuanto al costo, el precio resulta incluso más accesible que el de muchos ataúdes tradicionales: oscila entre los 1500 y los 2000 euros, dependiendo de los detalles y terminaciones.
Las postales que dejó el entierro de Brigitte Bardot
Aunque durante años Brigitte Bardot expresó su deseo de ser enterrada en La Madrague —su legendaria casa frente al mar—, finalmente aceptó que no era viable por razones logísticas y de seguridad. Así lo explicó su entorno en declaraciones a Paris Match: la actriz comprendió que el acceso limitado al lugar provocaría una peregrinación constante de turistas. Con resignación, eligió descansar junto a sus padres en el cementerio marino, un sitio cargado de historia y significado personal.
Mientras tanto, vecinos y visitantes pudieron seguir el funeral y el entierro desde distintos puntos del pueblo, como el puerto y la plaza de las Lices, donde se instalaron pantallas gigantes. Por la tarde, Saint-Tropez rindió un homenaje público en el llamado “prado de los pescadores”, una ladera verde entre el casco urbano y el cementerio, donde se reunieron admiradores para despedir a la diva.



Fotos: Fotonoticias
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