En una entrevista que promete sacudir los cimientos de la causa que cambió la historia judicial reciente de la Argentina, Lucas Pertossi decidió que era hora de dar su versión de los hechos.
A seis años del brutal asesinato de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell, el joven que hoy purga una condena de 15 años de prisión rompió el hermetismo absoluto que mantuvo el grupo desde aquel verano de 2020.
Desde el penal, y con una mirada que buscó desmarcarse del resto de sus amigos, el autor de la frase que quedó grabada a fuego en el horror social —"caducó"—, intentó explicar lo inexplicable.

En diálogo con Mauro Szeta para América TV Pertossi no solo reconstruyó los minutos finales de Fernando frente al boliche Le Brique, sino que también lanzó dardos directos contra la estrategia legal que los mantuvo unidos durante el juicio.
“La estrategia fue todos juntos en bloque y no todos hicimos lo mismo ni tuvimos la misma participación”, indicó. Según su relato, siempre tuvo la intención de declarar ante los jueces, pero la defensa conjunta se lo impidió: “Quería contar lo que pasó, pero me dijeron que no hacía falta”.
El punto más álgido del relato ocurrió cuando se refirió al mensaje de WhatsApp que envió esa madrugada de enero. Pertossi admitió que, al escucharse tiempo después, el impacto fue devastador. “No me acordaba, no podía creer por qué me referí de esa manera”, dijo asombrado.
Sin embargo, ensayó una explicación que hasta ahora no había tenido el peso de su propia voz: aseguró que la palabra "caducó" no fue un invento suyo, sino la repetición de lo que escuchó de un transeúnte en la calle mientras buscaba a su grupo de amigos.
“No me di cuenta de la situación como para decir 'paren'. No lo pensé en el momento”, dijo arrepentido.

El joven describió un escenario de caos absoluto y adrenalina. Recordó que, tras ser expulsados del boliche —donde afirmó haber escuchado a un patovica decir sobre Máximo Thomsen: “A este sácalo por la cocina, vamos a darle”—, se sentó en un cordón antes de que todo escalara. “Veo que se está por armar una pelea, había gritos. Empiezo a grabar, pero cuando reconozco a mi primo, Ciro, guardo el teléfono”, recordó.
Fue en ese instante donde Pertossi admitió su única intervención física de la noche, aunque intentó minimizarla: “Atrás de un auto tenían a Blas. Un chico lo agarraba de los pies para tirarlo. Me acerqué y le dije 'soltalo'. Le pegué una o dos patadas, no para lastimarlo, sino para que lo suelte”, contó.
Lo que siguió fue el regreso a la casa que alquilaban, un escenario de desconcertante normalidad. Pertossi relató que, al preguntar qué había pasado, la respuesta fue evasiva: “No pasó nada, quédate tranquilo, eh, nos peleamos, pero no pasó nada más grave”. Incluso detalló que luego fueron a una hamburguesería donde el clima era de una calma absoluta. “Hablamos de la noche, de chicas. No se habló de la pelea”, dijo ante las cámaras.
Hoy, con la distancia de los años y el encierro, Lucas Pertossi ensayó un pedido de disculpas cargado de matices. “Me arrepiento de no haber hecho nada para evitar que haya pasado lo que pasó”, soltó arrepentido.
A pesar de la condena social y judicial, insistió en que el grupo nunca tuvo la intención de matar al joven estudiante de abogacía: “No fue un asesinato porque ninguno tuvo intención de matarlo. Lo tomo como una tragedia, algo que se fue de las manos”. Mientras la Justicia mantiene firme su postura, Pertossi eligió el camino del testimonio individual, intentando que el "caducó" deje de ser su etiqueta definitiva ante el mundo.

