La causa penal contra Marcelo Porcel se construyó, desde el inicio, sobre un eje central: las pruebas. A lo largo de la investigación, la Justicia fue incorporando evidencias materiales y testimoniales que, según la imputación, sostuvieron la acusación por presunto abuso sexual y corrupción de menores.
El expediente se inició el 5 de julio de 2024 y quedó a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°50, bajo la dirección del juez Carlos Manuel Bruniard, con la intervención del fiscal Pablo Turano.
Porcel, empresario vinculado a la zona de Puerto Madero, ex concesionario del shopping Oh! Buenos Aires en Nordelta e hijo del fundador de Argencard, fue imputado por hechos que habrían involucrado a adolescentes de entre 13 y 15 años, compañeros de sus hijos en el colegio Palermo Chico.
El contenido del celular
Entre las pruebas más relevantes del expediente figuraron videos e imágenes extraídas del teléfono celular del acusado. Según consta en la causa, allí se encontraron fotos de chicos desnudos, un video en el que varios adolescentes aparecían corriendo en calzoncillos y dos imágenes en las que se veía a un menor mientras se duchaba. Todo ese material fue incorporado como evidencia y analizado por los investigadores.
Para la acusación, esos registros carecían de un contexto de cuidado adulto y reforzaban la hipótesis de conductas inapropiadas reiteradas.

Testimonios en cámara Gesell
Otro eje clave de la investigación fueron las declaraciones de los adolescentes. En entrevistas realizadas en cámara Gesell, los jóvenes describieron situaciones similares que habrían ocurrido en departamentos vacíos y oficinas, uno de ellos ubicado en la torre Le Parc de Puerto Madero.
En esos relatos se mencionaron tocamientos y masajes en las piernas con una crema con olor a menta, que —según declararon— no se limitaban a momentos posteriores a partidos de fútbol. Los testimonios también coincidieron en la presencia de alcohol y en propuestas vinculadas a apuestas online.

Dinero, regalos y frases incorporadas al expediente
Las declaraciones incluyeron referencias a la entrega de dinero y obsequios, como figuritas del Mundial Qatar 2022. “500 pesos al que se toma el vaso entero”, relató uno de los adolescentes, frase que quedó asentada en el expediente judicial.
Para los investigadores, estos elementos formaron parte de un esquema de incentivos que habría buscado generar un clima de confianza y sometimiento.
Chats y organización de encuentros
La causa también incorporó conversaciones de WhatsApp en las que Porcel habría utilizado el apodo “El Capitán” para organizar encuentros presenciales. Esos mensajes permitieron reconstruir, según la investigación, un presunto modus operandi basado en el vínculo previo con los amigos de sus hijos.
En los últimos meses se sumaron nuevos testimonios coincidentes que reforzaron la imputación. En ese contexto, el abogado de los damnificados, Pablo Hawlena Gianotti, solicitó la detención del ejecutivo de 51 años.
La reciente autorización judicial para que Porcel viajara a Punta del Este al casamiento de una sobrina, mientras la investigación continuaba, generó indignación entre las familias de las presuntas víctimas.

El caso provocó conmoción social y volvió a poner en agenda la dificultad para detectar este tipo de delitos dentro de entornos cercanos y de confianza, con un expediente que avanzó apoyado, principalmente, en el peso de las pruebas reunidas.
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