“Lo ahorcaban y le pegaban”: el crudo relato del hijo del hombre que murió tras una feroz pelea con patovicas en San Miguel – GENTE Online
 

“Lo ahorcaban y le pegaban”: el crudo relato del hijo del hombre que murió tras una feroz pelea con patovicas en San Miguel

El joven, de 23 años, presenció la agresión en la puerta del bar y también fue golpeado. Aún en shock, reconstruyó los momentos más violentos y pidió justicia por su padre.

Todavía no declaró formalmente en la causa. El impacto de lo vivido sigue demasiado presente. Exequiel Rogers, hijo de Alexis Oscar “Pipa” Rogers, fue testigo directo de la brutal agresión que terminó con la vida de su padre en la puerta de un bar de Bella Vista durante el último fin de semana.

A sus 23 años, y con un ojo visiblemente lastimado, el joven habló con los medios y dejó en claro su estado emocional. “Trato de estar lo mejor posible pero en esta situación no puedo estar bien”, expresó, atravesado por el dolor y el trauma.

Esa madrugada del domingo, Exequiel había salido junto a su papá y un amigo para celebrar una noticia familiar: el nacimiento de su sobrina (hija de su hermana), que había convertido a Rogers en abuelo. La noche, sin embargo, derivó en una escena de violencia que Exequiel todavía intenta procesar.

Imagen de la pelea entre Pipa Rogers y los empleados de seguridad del bar Sutton.

“Eran cuatro contra él”

Limitado por no haber declarado aún ante la fiscalía, el joven evitó profundizar en algunos detalles. Aun así, en diálogo con Diario Efecto, reconstruyó parte de lo ocurrido. “Mi papá fue golpeado y asfixiado por los seguridades del bar”, relató.

Según su testimonio, la agresión fue múltiple y desproporcionada. “Eran cuatro patovicas. Dos me pagaban a mí y a un amigo. A mí me dejaron el ojo morado”, contó. Y agregó una denuncia grave sobre el accionar policial: “La policía me pegó a mí también en el piso, cuando yo ya estaba esposado”.

Sobre el momento más crítico, su relato fue contundente. “Dos patovas le pagaron a mi papá. Uno lo ahorcaba y el otro le pegaba piñas hasta matarlo”, afirmó.

Exequiel Rogers junto a su madre, habló en las últimas horas con los medios de comunicación.

El pedido de justicia

Exequiel, a quien conocen como “Pipita”, no solo fue testigo sino también víctima de la violencia de esa noche. Aun así, en medio del dolor, eligió poner el foco en la memoria de su padre.

“Quiero justicia por mi papá, era una buena persona, un tipo trabajador que siempre me inculcó lo que es el trabajo y levantarse todos los días”, dijo. Y completó: “Una persona que jamás iba a cometer ningún tipo de violencia y no se merecía una muerte así”.

El joven también le había contado a Clarín que todavía no se sentía en condiciones de declarar ante la fiscalía. El recuerdo de lo ocurrido seguía demasiado fresco.

Pipa Rogers era afiliado al Sindicato Argentino de Técnicos Escénicos.

Mientras la Justicia avanza con la investigación y mantiene detenidos a los cuatro imputados, el testimonio de Exequiel se volvió una pieza clave para reconstruir lo sucedido. Pero, sobre todo, expuso el costado más humano de una tragedia: el de un hijo que vio morir a su padre y que ahora busca respuestas en medio del dolor.



 
 

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