Tatiana Schlossberg, periodista, escritora y nieta del expresidente de Estados Unidos John F. Kennedy, murió a los 35 años, según confirmó su familia en las últimas horas. La noticia generó conmoción a nivel internacional y fue replicada por numerosos medios debido al peso histórico del apellido Kennedy y a la trayectoria personal de la joven.
“Nuestra hermosa Tatiana falleció esta mañana. Siempre estará en nuestros corazones.” Este, fue el mensaje oficial y textual que acompañó el anuncio del fallecimiento.
Hija de Caroline Kennedy y del diseñador Edwin Schlossberg, Tatiana había construido un camino propio lejos de la política partidaria. Se destacó como periodista especializada en temas ambientales y cambio climático, y trabajó para reconocidos medios estadounidenses. Además, fue autora del libro Inconspicuous Consumption, en el que analizaba el impacto ambiental de los hábitos cotidianos.

En los últimos meses, Schlossberg había hecho público que atravesaba una dura enfermedad: leucemia mieloide aguda, diagnosticada poco después del nacimiento de su segunda hija. A través de textos personales, relató el proceso de tratamiento, que incluyó quimioterapia intensiva, trasplantes de médula ósea y ensayos clínicos, y reflexionó sobre la maternidad, la ciencia y la fragilidad de la vida.
El comunicado familiar informó su fallecimiento sin brindar mayores detalles, pero destacó su fortaleza, sensibilidad y compromiso con las causas que defendió a lo largo de su vida. Tatiana estaba casada y era madre de dos hijos pequeños.
El duro proceso que atravesó Tatiana
Tatiana Schlossberg atravesaba una enfermedad oncológica severa y de evolución rápida, que se manifestó poco tiempo después de un momento clave de su vida personal. El diagnóstico llegó tras el nacimiento de su segunda hija, en mayo de 2024, cuando comenzó un extenso y complejo tratamiento que incluyó distintas terapias y ensayos clínicos, sin lograr revertir el avance del cuadro.
En uno de los textos más conmovedores que escribió durante su enfermedad, Tatiana relató con crudeza el pronóstico que recibió por parte de su equipo médico. “Durante el último ensayo clínico, mi médico me dijo que podría mantenerme viva durante un año, tal vez”, expresó, dejando al descubierto la incertidumbre constante y la fragilidad con la que convivía día a día.
Más allá del impacto físico, la periodista puso el foco en el dolor emocional, especialmente en relación con sus hijos. “Mi primer pensamiento fue que mis hijos, cuyos rostros viven permanentemente en el interior de mis párpados, no me recordarían”, confesó. Casada con George Moran, ya era madre desde 2022 y la enfermedad la enfrentó al temor de dejar recuerdos incompletos en la vida de sus pequeños.
En su reflexión pública, Schlossberg también mostró una profunda preocupación por su familia y, en especial, por su madre. “Durante toda mi vida he intentado ser buena, ser una buena estudiante, una buena hermana y una buena hija, y proteger a mi madre y nunca hacerla enfadar ni molestar”, escribió, evidenciando el peso emocional que sentía al atravesar la enfermedad dentro de una familia marcada históricamente por la tragedia.
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