La muerte de Lucas Nahuel Larroque, el hombre de 30 años asesinado a la salida de un boliche en Batán, Mar del Plata, sumó en las últimas horas un testimonio tan desgarrador como revelador. Rocío, su pareja, habló públicamente y relató con crudeza cómo se originó la pelea entre mujeres y de qué manera la violencia escaló hasta terminar con la vida de su amor, quien había intentado defender a su hija.

Según la reconstrucción judicial, todo comenzó dentro de la discoteca con una discusión entre mujeres que continuó en la calle. Lucas intervino para separar, pero fue atacado por un joven de 18 años que lo golpeó brutalmente. Primero lo dejó inconsciente con una patada y luego volvió a patearlo en la cabeza cuando ya estaba indefenso. La víctima fue trasladada al hospital con convulsiones y murió poco después.
En diálogo con C5N, Rocío dio su versión de los hechos y buscó aclarar el rol de su hija en la pelea. “Ella no estaba peleando. Ella había ido a defender a su amiga porque la estaban atacando entre una señora grande, mayor de 40 años más o menos, su marido, el muchacho que le propinó la patada ya mortal”, explicó.
La mujer detalló que la situación se desbordó cuando su hija intentó sacar a una amiga de la agresión. “Cuando mi hija se quiere meter a sacar a su amiga, obviamente que también propinó golpes de puño, porque no voy a decir que no, pero para sacar a la madre, porque era una señora mayor, una mujer grande pegándole a un adolescente que no tenía nada que ver”, relató.

Según su testimonio, el conflicto escaló rápidamente. “Entonces su marido, que también estaba golpeando a esta chica, le pega una trompada en la nariz a mi hija. Ahí me meto yo. Obviamente que le pegué al hombre, él se levantó, yo lo empujé, él me volvió a empujar y yo cuando volteo para mirar para atrás, estaba Lucas parado y le digo: ‘Amor, me quiere pegar’”, recordó.
Fue en ese momento cuando se produjo el ataque fatal. “Lucas, en ese movimiento de querer sacarme a mí, agarrarme para atrás, viene un muchacho y le pega”, contó Rocío, y aclaró un dato clave: “El que lo tumbó de una trompada a Lucas no es el mismo que le pegó las dos patadas”.

La escena posterior quedó grabada en la memoria de Rocío. “Cuando yo lo veo a Lucas en el suelo, salgo corriendo. Hay un video donde se me ve a mí corriéndolo a uno de los muchachos cuando ya le había pegado la primera patada”, dijo. Y agregó: “Yo salí corriendo a querer alcanzarlo. Lo alcancé, le pegué con mi celular por la cabeza preguntándole por qué había hecho eso y se me zafó de los brazos”.
El relato se volvió aún más crudo al describir el golpe final. “Salió corriendo de vuelta otra vez y como que si hubiese sido un perro le pateó la cabeza de vuelta y ahí Luca empezó a sangrar, a sangrar, a sangrar. Había un montón de gente. Nadie ayudó a hacer nada, nada”, lamentó.
Sobre el agresor, identificado por la Justicia como Lautaro Galván Vieytes, de 18 años, Rocío fue tajante. “Sí, nosotros lo conocíamos, pero no por bueno, porque era bastante problemático, son de una familia problemática”, sostuvo. Y apuntó contra el origen del conflicto: “Todo esto empezó a raíz de la hija de esta señora, de Natalia Vieites. Siempre era quilombo, siempre buscaban problemas”.
La causa, a cargo del fiscal Leandro Arévalo, titular de la UFI N°7 de General Pueyrredón, fue caratulada como homicidio agravado por alevosía. Mientras la investigación avanza, el testimonio de Rocío dejó al descubierto el horror de una noche que empezó como una salida más y terminó con una muerte que sacudió a Batán.
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