El aviso llegó desde adentro del aula y permitió desactivar una situación que pudo haber escalado. Un alumno de 12 años fue detectado con un arma dentro de su mochila en una escuela de Santa Rosa de Calamuchita, Córdoba, en un episodio que volvió a poner en foco la seguridad en las instituciones educativas.
Todo ocurrió el martes 31 de marzo, cerca de las 11.30. Fue otro estudiante quien advirtió a las autoridades sobre la presencia del arma. A partir de ese momento, la intervención fue inmediata: el director llamó al menor señalado y le pidió que mostrara el contenido de su mochila.
Lo que encontraron generó preocupación. En el interior había una pistola de aire comprimido de plástico, con un diseño muy similar al de un revólver calibre 38. Junto al arma, también había un hierro con forma de “T”, que fue retirado y resguardado por las autoridades del establecimiento.

Según se reconstruyó, el propio alumno explicó que había llevado esos elementos tras haber tenido una discusión previa con otro adolescente en las inmediaciones de la escuela. Su identidad no trascendió, ya que se trata de un menor de edad y rige la reserva legal.
A pesar del impacto inicial, fuentes locales señalaron que no hubo amenazas directas. El arma no fue utilizada ni exhibida de forma general: permaneció guardada y solo habría sido mostrada a un compañero, quien decidió dar aviso.
Intervención y protocolo
Una vez confirmada la situación, la escuela activó el protocolo correspondiente. Se notificó a la Policía, que llegó al lugar y secuestró la pistola de aire comprimido. Luego, se dio intervención a la familia del menor para continuar con las medidas del caso.
El episodio no fue aislado. En las últimas horas también se había registrado un hecho similar en la ciudad de Córdoba, donde se incautó una réplica de arma en otro establecimiento educativo.
El contexto que preocupa
La seguidilla de casos se dio en un momento especialmente sensible. Apenas dos días antes, un adolescente de 15 años había protagonizado un ataque armado en la ciudad santafesina de San Cristóbal.
En esa ocasión, el joven ingresó a la Escuela N°40 con una escopeta de su abuelo y efectuó entre cuatro y cinco disparos. El ataque dejó un estudiante muerto y al menos dos heridos, y generó conmoción a nivel nacional.

En ese escenario, el caso de Córdoba, aunque sin víctimas, volvió a encender las alertas. La rápida reacción de un alumno y la activación del protocolo evitaron consecuencias mayores, pero dejaron expuesta una preocupación que crece: la presencia de armas en entornos escolares y la necesidad de prevención.
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