¡Por fin lo aceptaron! El video del mono Punch que enternece al mundo – GENTE Online
 

¡Por fin lo aceptaron! El video del mono Punch que enternece al mundo

Tras semanas de soledad y rechazo, el pequeño animalito que conmovió al planeta aferrado a su orangután de peluche, logró lo que todos esperábamos: ser abrazado e integrado por su propia manada. La historia de resiliencia que nos robó el corazón, con un final feliz que ya es viral.
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Nacer no siempre es fácil, y para Punch, el macaco japonés que llegó al mundo en julio de 2025 en el Zoológico de la ciudad de Ichikawa (a las afueras de Tokio), las cosas se complicaron desde el primer respiro.

Su madre lo rechazó inmediatamente después del parto, y ante la falta de ese calor vital y protección que las crías de primate necesitan instintivamente para sobrevivir, los cuidadores tuvieron que intervenir para criarlo a mano.

Fue entonces cuando vieron que Punch necesitaba desesperadamente algo a lo que aferrarse, un instinto primario y biológico de su especie. Por eso el equipo del zoológico le dio un regalo que cambiaría su vida: un orangután de peluche (al que las redes luego apodaron cariñosamente "Ora-mama"). Ese muñeco se convirtió en su madre sustituta, su refugio de peluche y su único consuelo en un mundo inmenso y solitario.

Tras ser abandonado por su mamá, Punch se entregó al calor del peluche que le ofrecieron. Tenía seis días de vida.
Con ojos cerrados y una entrega absoluta. Así se mostraba Punch en una de las imágenes que hicieron que sea viral.

El doloroso proceso que hizo llorar al planeta

En enero de este año, llegó el momento clave: decidieron introducir a Punch, de apenas seis meses, al resto de la manada... El resultado le rompió el corazón a millones de usuarios en todo el mundo.

Es que veíamos a un monito diminuto intentando acercarse a los suyos, solo para ser ignorado, empujado y hasta arrastrado por los macacos más grandes y territoriales. Y frente al rechazo, la reacción de Punch era siempre la misma: corría a buscar a su peluche, lo abrazaba con una fuerza que conmovía hasta las lágrimas y lo arrastraba por todo el recinto buscando un rincón seguro.

Las imágenes de su vulnerabilidad dieron la vuelta al globo. En cuestión de días, Punch se convirtió en un símbolo de la soledad y la necesidad de pertenencia.

Así de fuerte se abrazaba Punch a su peluche de Ikea.

Millones de personas pedían adoptarlo y hacían tendencia el hashtag "Ánimo, Punch". Sin embargo, los expertos en primatología explicaban que, por más doloroso que fuera mirarlo, el pequeño necesitaba aprender el duro y complejo lenguaje social de los macacos para poder sobrevivir como tal.

De a poquito Punch fue creciendo, siempre con su orangután sin pulso al lado.

El milagro del abrazo y la familia real

Tras semanas de soportar "regaños" propios del mundo animal, de aprender a leer los códigos de sumisión y de no bajar los brazos, el milagro finalmente ocurrió.

En los últimos días los visitantes y los cuidadores comenzaron a notar un cambio: Punch ya no pasaba todo el día aferrado a su peluche. Y entonces, llegó la imagen que el mundo entero estaba esperando: los adultos de la manada dejaron de alejarlo y un macaco mayor, llamado Onsing, se acercó a él y lo envolvió en un abrazo profundo, firme y lleno de confianza.

Absolutamente conmovedor: así fue el primer abrazo de verdad que recibió Punch.

Además, otros miembros del grupo están empezando a acicalarlo, un gesto que en el mundo de los primates significa mucho más que higiene: es el sello definitivo de la aceptación, el afecto y la integración familiar.

Hoy Punch nos enseña que el amor, la perseverancia y la paciencia todo lo pueden. Aunque todavía conserva a su querido peluche cerca, ya no es su único refugio. Ahora tiene brazos reales que lo contienen.



 
 

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