Lo que nació como un cuento de hadas con impronta internacional en el corazón de Salta terminó convirtiéndose en una pesadilla legal de proporciones inesperadas. La boda de Nicole Pocoví y Federico Maran, bautizada como "Cafayate Fantasy" e inspirada en la sofisticación de la MET Gala, pasó de los flashes de una alfombra roja en el desierto a los expedientes judiciales.
Mientras la Secretaría de Ambiente de Salta denunciaba una firma falsificada y el municipio de Cafayate hablaba de un atropello ambiental en la Quebrada de las Conchas, la protagonista de esta historia decidió romper el silencio.
A través de una serie de mensajes exclusivos enviados a la periodista Paula Varela, Nicole Pocoví expresó la profunda angustia que atravesó en los días posteriores al lunes 23 de marzo, fecha en la que dio el "sí" rodeada de formaciones rocosas milenarias.

"La verdad que no la está pasando bien con toda la situación de estar haciendo un hate importante. Está bastante angustiada en este momento donde ella tendría que ser todo felicidad", relató Varela este viernes al aire de Lape Club Social Informativo (América TV) tras la viralización de las imágenes de su celebración top.
Lejos de llamarse a silencio, Nicole detalló cómo fue la organización del evento en La Punilla, un área protegida por la Ley Provincial 6806, pero que, según su testimonio, funciona bajo una lógica de propiedad privada desde hace décadas.
En sus propias palabras, la novia explicó: "Hola, Pau, ¿cómo estás? Sí, tuvo mucha repercusión. Te cuento, el espacio donde se realizó el evento es una propiedad privada que pertenece a la familia Soriano desde hace más de 60 años y nosotros lo alquilamos directamente a ellos".

La defensa de Pocoví se centró en la supuesta legalidad de sus actos y en el cuidado del entorno, rebatiendo las acusaciones de daño ambiental. Según su descargo, no se trató de una irrupción improvisada: "Previo al evento se realizaron los estudios de impacto correspondiente y contamos con la presencia de guardaparques desde el inicio, quienes estuvieron supervisando y brindando indicaciones para el cuidado del entorno en todo momento. Además, el evento contó con todas las medidas de seguridad ecológica necesarias y se contrataron los seguros de responsabilidad civil y correspondientes".
Nicole también hizo hincapié en que el lugar no era ajeno a la actividad humana intensiva, mencionando antecedentes que, a su criterio, validaban la elección de la locación: "Es importante aclarar que el lugar es de uso intensivo y hace muchos años se realizan allí distintos tipos de actividades como eventos, filmaciones, visitas turísticas diarias. Incluso se han desarrollado eventos de gran escala en la zona como el Dakar".
"Que un área sea protegida -dice la novia- no implica que no pueda utilizarse, sino que requiere la autorización correspondiente", siguió leyendo Varela.
Sin embargo, el punto más álgido del escándalo fue la acusación de Alejandro Aldazábal, titular de la Secretaría de Ambiente, quien afirmó que se utilizó una foto de su firma para truchar un permiso inexistente. Ante esto, la novia deslindó responsabilidades hacia los propietarios del terreno: "Según tenemos en extendido. Este permiso debe ser gestionado por el propietario del inmueble".

La joven insistió en que existía un marco contractual que la protegía como cliente y que ella siempre creyó estar actuando bajo la normativa vigente: "De hecho, en nuestro contrato se establece que ellos deben garantizar todas las habilitaciones necesarias y al momento de la contratación nos confirmaron que el trámite estaba realizado. Por nuestra parte no es habitual que el cliente gestione o verifique directamente estos permisos del organismo cuando la Secretaría de Medio Ambiente se hizo presente en el lugar, pudo constatar que no existía ninguna violación a las normas ambientales ni daños en el predio".
Finalmente, Pocoví confirmó que la documentación ya está en manos de las autoridades para intentar aclarar su situación procesal en la causa que lleva adelante la fiscal Sandra Rojas: "El contrato es entre privados y ya fue presentado a medio ambiente". Mientras tanto, la "boda del año" sigue sumando capítulos de tensión entre el lujo, las redes sociales y la protección de uno de los paisajes más emblemáticos de la Argentina.
