La segunda noche del tradicional corso mercedino se convirtió en el escenario de una ejecución que estremece a la provincia. Tres integrantes de una misma familia, María Luján Auza (33), su hijo Martín (19) y el abuelo de este último, Omar A. (54), permanecen tras las rejas, acusados de planificar y ejecutar a un joven trabajador frente a una multitud.
Se trata de Braian Cabrera, un joven de 18 años que fue ejecutado tras una discusión, a plena luz de las cámaras y frente a cientos de familias en medio de los festejos populares en la Avenida 29. El chico recibió dos disparos, uno en la cabeza y otro en el pecho y falleció pocas horas en el Hospital Blas Dubarry.
El crimen, que tiene conmocionada a toda la provincia, revela una trama de violencia familiar, disputas previas y una presunta planificación que dejó a una comunidad sumida en el dolor y el miedo.

Perfil de Braian Tomás Cabrera: el joven trabajador que soñaba con su casa propia
Braian Tomás Cabrera, conocido por sus íntimos bajo el apodo de "Guli", tenía 18 años al momento de ser asesinado. Según lo describieron sus allegados, se trata de un joven "bueno y sano". Su entorno, además, lo consideraba alguien sumamente respetuoso con los demás.
Braian dividía su rutina diaria entre sus compromisos laborales y sus estudios. Uno de sus proyectos personales más importantes era la construcción de su propia vivienda, a la que le ponía "mucho sacrificio". Según contó su hermana Lucía, sentía una gran pasión por el fútbol y practicaba ese deporte habitualmente en la cancha ubicada en su propio barrio.

Tenía un vínculo extremadamente estrecho con sus dos sobrinos pequeños, de 5 y 2 años, con quienes pasaba la mayor parte de su tiempo libre. Según contaron sus íntimos, el joven dedicaba gran parte de su tiempo diario al cuidado y compañía de estos niños.
Una de sus metas inmediatas era arreglar su moto al finalizar el fin de semana de carnaval. El adolescente necesitaba poner a punto la moto para poder continuar cumpliendo con sus tareas laborales. Le gustaba disfrutar de reuniones sociales con su grupo de amigos de toda la vida. La noche previa al crimen se había reunido con ellos como lo hacía habitualmente.
Según su hermana, Braian no solía tener conflictos ni buscaba problemas con otras personas. El sábado por la noche asistió a la segunda jornada de los corsos en el centro de Mercedes. Se encontraba ubicado en la Avenida 29, entre las calles 22 y 24, cuando se desató la violencia.
Crónica de una noche de horror en pleno corso
El ataque ocurrió en la Avenida 29, entre las calles 22 y 24, el corazón del centro mercedino, durante los primeros minutos del domingo. En ese momento, la banda de Fernanda Otolini se encontraba sobre el escenario brindando su show. El ambiente era de fiesta total hasta que el sonido de las detonaciones interrumpió la música sorpresivamente.
El conflicto no comenzó con Braian, sino con su hermano, Carlos. Según su testimonio, un grupo de personas empezó a "bardearlo" y a golpearlo sin razón aparente en una esquina cercana. Carlos fue agredido a golpes e incluso recibió una herida de arma blanca en el brazo. Fue en ese instante cuando Braian, al ver a su hermano en peligro, intervino para defenderlo.

Braian intentó separar a los involucrados para que el conflicto no escalara. En medio del altercado, fue alcanzado por dos disparos de arma de fuego. El joven cayó desplomado sobre el asfalto ante el estupor de su hermano.
Para los investigadores y la familia de la víctima, no se trató de una pelea espontánea que se salió de control. Los testimonios coinciden en que hubo premeditación. Se cree que, tras un primer altercado violento, los agresores se retiraron del lugar para ir a buscar el arma de fuego a su domicilio y luego regresaron al corso específicamente para buscar a los hermanos.
"Fueron hasta el corso, chequearon que la víctima estaba allí, volvieron a buscar el arma y regresaron para disparar", relatan fuentes allegadas al caso, reforzando la hipótesis de una intención clara de matar. Además, se habla de "problemas de vieja data" entre ambas familias, aunque los hermanos de Braian aseguran que él no solía tener conflictos con nadie.
Su muerte provocó que la Municipalidad de Mercedes suspendiera el resto de las jornadas del carnaval. Actualmente, su familia lidera los reclamos para exigir justicia por su asesinato.
