Quién era Eduardo Bentancourt, el enfermero hallado muerto en Palermo rodeado de ampollas de propofol y fentanilo – GENTE Online
 

Quién era Eduardo Bentancourt, el enfermero hallado muerto en Palermo rodeado de ampollas de propofol y fentanilo

Lo encontraron sin vida en su departamento de Fray Justo Santa María de Oro al 2400: en la escena había más de 50 ampollas de drogas de uso hospitalario y una jeringa.
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La tarde del viernes la Policía de la Ciudad ingresó a un domicilio ubicado sobre Fray Justo Santa María de Oro al 2400, a metros de Plaza Italia, después de un llamado al 911: la familia de un hombre de 44 años llevaba días sin poder contactarlo. Cuando abrieron la puerta —con una copia de la llave aportada por la propietaria— lo encontraron sentado en una silla del comedor, sin signos vitales. En las primeras reconstrucciones del hallazgo se mencionó también presencia de sangre en la boca, un dato que quedó asentado en coberturas policiales y que forma parte del cuadro inicial que ahora deberá esclarecer la autopsia.

El hombre fue identificado como Eduardo Bentancourt, enfermero, oriundo de Gualeguaychú, Entre Ríos. Su nombre empezó a circular con fuerza por un motivo que excede, por lejos, la tragedia individual: junto a su cuerpo, los investigadores hallaron más de 50 ampollas y envases de medicación de uso hospitalario, entre ellos propofol y fentanilo, sustancias potentes que no se venden libremente en farmacias y que, en el ámbito médico, se utilizan bajo protocolos y monitoreo estricto.

Eduardo Bentancourt tenía 44 años y era oriundo de Gualeguaychú, Entre Ríos.

El hallazgo no fue un detalle accesorio: fue el centro de la escena. De acuerdo con fuentes oficiales, en el departamento había una jeringa usada a pocos metros, guantes de látex, tres teléfonos celulares y varias ampollas abiertas que quedaron bajo resguardo para peritajes. En el inventario inicial aparece una lista amplia de fármacos inyectables: además de propofol y fentanilo, también se mencionan, entre otros, midazolam, clonazepam, diazepam, lidocaína, haloperidol y medicación de emergencia como adrenalina, además de antibióticos y otras drogas hospitalarias.

Otro de los datos más llamativos es que Bentancourt había llegado hacía alrededor de un mes a la Ciudad de Buenos Aires en busca de trabajo y se instaló en ese departamento de Palermo. En su perfil profesional figuraba su formación como enfermero en el Instituto de Enseñanza Superior “María Inés Elizalde” de su ciudad natal. Y, cuando la noticia se conoció, empezaron a aparecer los mensajes de despedida: colegas y amigos expresaron su dolor en redes sociales con posteos que hablan de una muerte inesperada y de un vínculo personal que quedó abruptamente interrumpido.

La causa quedó en manos de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°21, a cargo del fiscal Carlos Alberto Vasser, bajo una carátula que, por estas horas, apunta a establecer las causales de muerte y descartar o confirmar intervención de terceros. La Policía también intenta determinar si Bentancourt estaba solo en el departamento al momento del fallecimiento y cómo se abasteció de una cantidad tan grande de medicación clínica.

El caso estalló, además, en una semana especialmente sensible para el sistema de salud porteño: la muerte del enfermero se conoció en paralelo a la investigación por el uso recreativo de anestésicos en encuentros clandestinos, un fenómeno que algunos expedientes y coberturas llaman “propofest”. El punto de partida de esa trama fue otro fallecimiento ocurrido también en Palermo: el de un anestesista hallado muerto a fines de febrero, que derivó en una pesquisa por presunto robo y desvío de fármacos hospitalarios —con una denuncia del Hospital Italiano y profesionales imputados—, aunque por ahora las autoridades no confirmaron que ambos episodios estén conectados.



 
 

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