En medio del impacto por la investigación que sacudió al Hospital Italiano, un nombre empezó a ganar lugar por fuera del foco principal: Chantal “Tati” Leclercq. Hasta entonces, se trataba de una figura sin exposición pública, pero su aparición en documentación judicial la ubicó en una posición clave dentro del entramado del caso.
Leclercq es médica y cursaba el tercer año de la residencia en anestesiología en el Hospital General de Agudos Bernardino Rivadavia. Su vínculo con Delfina “Fini” Lanusse, según reconstrucciones, se remontaba a los años de formación en la Universidad Austral, donde ambas coincidieron durante la carrera.
Ese lazo personal tomó otra dimensión al cruzarse con otro nombre central: Alejandro Salazar, el anestesiólogo hallado muerto el 20 de febrero. Según consta en documentación incorporada a la causa, Leclercq y Salazar se conocían del Hospital Rivadavia.
El testimonio que la puso en escena
A diferencia de Lanusse, Leclercq no figura imputada en el expediente. Sin embargo, su nombre ingresó formalmente a la causa a partir de una ampliación de denuncia presentada el 9 de marzo por la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires.

En ese contexto, fue convocada a una reunión institucional luego de que surgieran preocupaciones vinculadas al consumo de sustancias. Allí realizó un “relato circunstanciado de su historial de consumo”, que luego fue incorporado al expediente judicial.
Según ese documento, reconoció haber consumido drogas recreativas antes y durante su residencia, y también sustancias de uso quirúrgico como propofol, ketamina, fentanilo y midazolam. De acuerdo con su declaración, esos fármacos habrían sido obtenidos del hospital donde se formaba, aunque utilizados fuera del ámbito institucional.

El vínculo con Salazar y Lanusse
Uno de los pasajes más relevantes de su testimonio es el que refiere a Alejandro Salazar. Allí, Leclercq declaró haber consumido propofol con él “en una sola oportunidad”, en un contexto fuera del hospital y sin que se tratara de una práctica reiterada.
El documento también deja asentado que no existieron encuentros en los que coincidieran Leclercq, Salazar y Lanusse. Según su relato, los consumos ocurrieron en reuniones separadas, sin superposición entre los involucrados.
En cuanto a su relación con Lanusse, describió un vínculo de cercanía que incluía encuentros sociales donde, según consta, se consumían tanto sustancias recreativas como drogas de uso médico.
Incluso, aportó un dato temporal: indicó que la última vez que utilizó drogas de quirófano fue en septiembre de 2025, y que volvió a consumir sustancias recreativas en enero de 2026 durante un viaje a Colombia junto a Lanusse.
Mirá También


