Delfina Lanusse, conocida como “Fini” en su entorno, había mantenido hasta ahora un perfil reservado dentro del ámbito médico. Sin exposición mediática ni actividad pública reciente, su nombre tomó notoriedad en los últimos días al quedar involucrada en una investigación que puso bajo la lupa a profesionales del Hospital Italiano.
Médica egresada de la Universidad Austral, Lanusse había orientado su formación hacia la anestesiología. Antes de definir ese camino, tuvo un paso breve por carreras vinculadas a negocios en la Universidad Torcuato Di Tella y la Universidad de San Andrés, una etapa que luego dejó atrás para enfocarse en la salud.
Durante sus años de formación académica, se desempeñó como tutora en materias como Inmunología y Fisiopatología, y sumó experiencia práctica en el área de anestesiología. Según su propio recorrido profesional, participó en prácticas clínicas y acumuló horas de observación en procedimientos quirúrgicos.

En septiembre de 2023 comenzó su residencia en anestesiología en el Hospital Italiano de Buenos Aires. Ese ingreso marcó un punto clave en su carrera y fue, también, uno de los pocos momentos que compartió públicamente: lo anunció en LinkedIn, la única red social que mantuvo activa hasta ahora.
En contraste, en los últimos días se supo que la médica eliminó sus perfiles de Instagram y TikTok, en medio de la creciente exposición del caso. Hasta el momento, no realizó declaraciones públicas.

Su aparición en la causa
El nombre de Lanusse surgió en el marco de una investigación judicial iniciada tras una denuncia del Hospital Italiano por la presunta sustracción de medicamentos de uso exclusivo hospitalario, como el propofol.
La residente fue imputada junto al anestesiólogo Hernán Boveri. Ambos fueron indagados por el juez Javier Sánchez Sarmiento, en audiencias realizadas de manera virtual. Según trascendió de fuentes judiciales, Lanusse realizó un descargo verbal y anticipó la presentación de un escrito.
En esa instancia, de acuerdo con las mismas fuentes, hizo referencia a cuestiones personales y buscó posicionarse como víctima en algunos aspectos, aunque sin aportar elementos sustanciales vinculados al eje central de la investigación.

El expediente se concentró en determinar si existió una maniobra de sustracción y uso indebido de medicamentos dentro del ámbito hospitalario. Al tratarse de fármacos legales —aunque de uso restringido—, la causa se encuadró en figuras como hurto o administración fraudulenta.
En paralelo, la Justicia aclaró que ciertos audios que circularon públicamente no forman parte del expediente y que no hay elementos que acrediten, hasta el momento, algunos de los hechos que trascendieron en versiones no oficiales.

