La calma tensa que se respiraba en Miramar desde la madrugada del pasado 29 de enero parece haber encontrado un punto de inflexión este viernes. En un operativo conjunto entre la SubDDI Miramar y la Policía Comunal, se logró la detención del principal sospechoso de haber abusado sexualmente de una adolescente de 15 años en las inmediaciones del muelle. El caso, que conmocionó a la comunidad y a los turistas de la ciudad balnearia, entra ahora en una etapa técnica crucial: el cotejo de ADN.
Un perfil marcado por la violencia y la marginalidad
El hombre detenido, de 35 años, se encontraba en situación de calle y merodeaba de forma habitual la zona de la Costanera y la calle 37. Según los reportes judiciales recabados por el fiscal Rodolfo Moure, titular de la UFI Descentralizada de Miramar, no se trata de un rostro nuevo para las fuerzas de seguridad.
Días antes de la violación, este mismo sujeto había sido interceptado por efectivos policiales en la vía pública. ¿El motivo? Una denuncia por amenazar a un transeúnte con un cuchillo en el mismo sector donde luego ocurriría el ataque a los menores. Esta coincidencia en el uso del arma blanca —un cuchillo de similares características al denunciado por las víctimas— fue uno de los hilos conductores que permitió a los investigadores cerrar el cerco sobre él.
Además, el historial del sospechoso revela una trayectoria delictiva persistente. Se presume que cuenta con antecedentes previos por violación de domicilio, daños y robo, lo que dibuja el perfil de un individuo con escaso apego a la ley y una conducta errática y violenta.

La identificación y las "pruebas extremadamente fuertes"
La detención se produjo este mediodía luego de una exhaustiva labor de inteligencia y rastreo de huellas. Según fuentes allegadas al caso consignadas por el diario La Capital de Mar del Plata, los indicios que pesan sobre el acusado son “extremadamente fuertes”.
Para los investigadores, la fisonomía del hombre coincide plenamente con la descripción aportada por la víctima y su acompañante, otro joven de 15 años. Ambos relataron que el agresor los abordó cerca del muelle, los redujo mediante intimidación con un cuchillo, les ató los pies y obligó a la joven a despojarse de sus prendas para cometer el abuso. Otros testigos también señalaron haber visto a un hombre de características similares huir a pie de la zona tras el robo del teléfono celular de los jóvenes.

El ADN: la pieza final del rompecabezas
A pesar de la solidez de las sospechas, la justicia mantiene la cautela procedimental. El sospechoso ha sido trasladado a la Unidad Penal N°44 de Batán y deberá comparecer ante el fiscal Moure en la mañana del sábado.
Sin embargo, la prueba definitiva que determinará su futuro procesal será el peritaje genético. Las autoridades judiciales han subrayado que se realizará un cotejo entre el ADN del detenido y los perfiles genéticos hallados en los hisopados realizados a la víctima bajo protocolo de abuso. Si los resultados coinciden, el caso quedará prácticamente sellado.
Por el momento, Miramar respira con la captura de quien, según todas las señales, convirtió una noche de vacaciones en una pesadilla. La investigación continúa abierta para determinar si el detenido pudo haber estado involucrado en otros hechos delictivos bajo la misma modalidad en la zona costera.
