La muerte de Noelia Castillo al recibir este jueves la eutanasia en su país natal, España, no solo generó impacto a nivel judicial y mediático en todo Europa, sino que también movilizó a distintos sectores sociales. Entre ellos, Reconquista España, una organización de jóvenes activistas que se hizo presente en el hospital Sant Camil de Sant Pere de Ribes, en Barcelona, donde la joven de 25 años encontró la muerte en medio de un debate universal.

La convocatoria tuvo lugar el mismo jueves, en paralelo al procedimiento. Allí, los integrantes del grupo llevaron flores, rezaron y dejaron mensajes en memoria de Noelia, en una escena cargada de simbolismo y tensión.

Las imágenes que compartieron en sus redes sociales mostraron distintos momentos de esa despedida. En una de ellas, una mujer sostenía un cartel con la frase “Justicia para Noelia”, reflejando el tono del reclamo. En otra, se podían ver ramos de flores acompañados por cartas y mensajes escritos a mano, donde se leía: “Noelia, your life matters” y “Tu vida importa”.

Los arreglos florales se multiplicaron en la entrada del hospital, formando una especie de altar improvisado. Personas de distintas edades se acercaron a dejar sus ofrendas, muchas de ellas en silencio, otras en pequeños grupos, visiblemente conmovidas.

También hubo momentos de recogimiento colectivo. Algunos asistentes rezaron con rosarios en la mano, mientras otros permanecían en silencio frente a las flores. En las inmediaciones, la presencia de medios de comunicación y patrulleros de los Mossos d’Esquadra evidenciaba la magnitud que había alcanzado el caso.

Tras la muerte de Noelia, la organización publicó un mensaje en sus redes que resumió su postura: “Hoy el Estado ha asesinado a Noelia, pero ha prendido la llama del alma de miles de españoles que no están dispuestos a olvidarle. Su abandono a los más vulnerables refuerza nuestro compromiso con ellos. Hospital Sant Camil y sede de la DGAIA (Barcelona)”.

El comunicado se sumó a otras expresiones públicas que se registraron en las horas previas y posteriores a la eutanasia, en un contexto de fuerte polarización.

El caso de Noelia Castillo, quien durante más de un año y medio atravesó tribunales, enfrentó posturas familiares y generó repercusión internacional, encontró así otro capítulo en las calles.

Entre flores, mensajes y silencios, la despedida organizada por este grupo reflejó cómo su historia trascendió lo individual para convertirse en un símbolo dentro de un debate mucho más amplio.
"Quiero morirme mona, guapa, me pondré el vestido más bonito que tenga, me maquillaré”, había adelantado la joven en su última entrevista televisada. Y agregó: “Les he dicho a la familia que están invitados a venir a despedirse, pero no cuando me vayan a poner la inyección. No quiero a nadie dentro, no quiero que me vean cerrando los ojos”.

Fotos: Reconquista España

