La muerte del bebé de un año y medio en el barrio San Lorenzo, en la ciudad de Neuquén, sumó en las últimas horas un dato clave para la investigación. El resultado de la autopsia confirmó que el pequeño falleció por “asfixia por sumersión”, según informó ADN Sur.
El caso había conmocionado a la provincia desde el domingo por la noche, cuando la madre del nene se presentó en una comisaría con su hijo en brazos, en estado de desesperación. Allí pidió ayuda urgente y relató que lo había encontrado dentro de un balde con agua en su casa, con el rostro semi sumergido.
Los efectivos lo trasladaron de inmediato al Hospital Heller en un patrullero que llegó en código rojo. Pese a las maniobras de reanimación y la atención médica, la guardia confirmó el fallecimiento.

El resultado de la autopsia y la decisión judicial
Con el informe forense en mano, la fiscal a cargo de la causa, Lucrecia Sola, dispuso la detención de la madre, quien será imputada por homicidio culposo. En paralelo, otra persona que había sido demorada e investigada en las primeras horas fue finalmente liberada.
Antes de conocerse la autopsia, Sola había ordenado varios allanamientos en la vivienda familiar y comenzó a recopilar información de distintos organismos del Estado para reconstruir el contexto en el que ocurrió la tragedia. El foco de la pesquisa estuvo puesto en determinar cómo y en qué circunstancias el nene terminó dentro del balde con agua.

El testimonio que sacudió el caso
Al avance judicial se sumó el desgarrador relato de la tía del bebé, quien habló en diálogo con radio La Red y apuntó contra su hermana. “Hace como una semana venía drogándose, el nene estaba solo”, aseguró.
La mujer sostuvo que había advertido a las autoridades sobre la situación de riesgo. “Yo llamé al 102, fui al destacamento a pedir un patrullero porque el nene estaba solo. Me tenía que ir a trabajar”, contó. Según su versión, le respondieron que debía comunicarse de lunes a viernes de 8 a 15.
“Les dije que tenía un menor en peligro y nadie vino”, agregó. También relató que fue su propia hija, de apenas 11 años, quien encontró al bebé dentro del balde de agua.
En su testimonio, la tía aportó otro dato que ahora forma parte del expediente. “Era una de las pocas veces que ella dejaba el portón sin candado. Cuando se drogaba, ponía un candado para que no fuéramos a sacar al nene”, concluyó.
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