La muerte de Eduardo Bentancourt, el enfermero de 44 años hallado sin vida en su departamento del barrio porteño de Palermo, abrió una serie de interrogantes que todavía buscan respuesta. Pero, en paralelo al avance de la investigación, comenzaron a conocerse detalles de su vida reciente: un presente marcado por un nuevo comienzo, la búsqueda de trabajo y la ilusión de instalarse en la Ciudad de Buenos Aires.
Según trascendió, Bentancourt, oriundo de Gualeguaychú, había llegado a la capital hacía apenas un mes. Sus allegados declararon que, se encontraba en plena etapa de reorganización personal y profesional. Enfermero de profesión, buscaba insertarse laboralmente en el sistema de salud porteño mientras se adaptaba a su nueva rutina en un departamento ubicado sobre la calle Fray Justo Santa María de Oro al 2400.

Así encontraron a Eduardo sin vida en su departamento
La preocupación comenzó cuando su familia perdió contacto con él. Fue su hermana, Rocío Marianela Bentancourt, quien decidió dar aviso a la Policía luego de varios días sin respuestas, desde el pasado 30 de marzo. A partir de esa denuncia, efectivos de la Comisaría Vecinal 14ª se dirigieron al domicilio y, con una copia de la llave proporcionada por la propietaria, ingresaron al lugar.
La escena con la que se encontraron fue desconcertante. Bentancourt estaba sentado en una silla del comedor, con sangre en la boca y sin signos vitales. Personal del SAME confirmó su fallecimiento en el lugar y, según el parte oficial, no se detectaron signos de violencia, un dato que orienta la investigación hacia otras hipótesis.
Sin embargo, el hallazgo de distintos elementos en el departamento sumó un componente inquietante. Durante el procedimiento, los investigadores encontraron ampollas de varios medicamentos, una jeringa y un guante descartable. Entre los fármacos secuestrados había sustancias de uso médico como Propofol y Fentanilo, además de Lidocaína, Dipirona, Clonazepam, Midazolam, Diazepam, Haloperidol, Adrenalina, Ceftriaxona y Cloruro de Potasio.
Estos elementos no solo encendieron las alarmas por el posible consumo o manipulación indebida de medicamentos, sino que también abrieron la puerta a nuevas líneas de investigación. Las autoridades no descartan una posible vinculación con las llamadas “fiestas controladas” o “Propofest”, encuentros clandestinos donde se investiga el uso recreativo de anestésicos, una práctica que ya tiene antecedentes judiciales con profesionales de la salud involucrados.
Mientras la causa avanza bajo la órbita de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°21, a cargo de Carlos Vasser, el entorno de Bentancourt intenta procesar la pérdida. En redes sociales, amigos y conocidos comenzaron a despedirlo con mensajes cargados de dolor y sorpresa.
“Cuando la vida te sorprende con una despedida tan inesperada, todo queda en silencio, en incredulidad”, escribió una amiga, reflejando el impacto que generó la noticia. “Nos quedamos con lo pendiente, con lo que faltó decir… pero también con todo lo hermoso que compartimos. Fuiste una persona especial, de esas que dejan marca”, agregó, en un mensaje que rápidamente se replicó entre quienes lo conocían.
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