Partió desde el Palos de la Frontera, el mismo puerto desde donde 434 años antes había zarpado Cristóbal Colón con sus carabelas, la Niña, la Pinta y Santa María. ¿Acaso un gesto cargado de simbolismo histórico? Quizá. Pero seguro, una referencia, cuando de descubrimientos hablamos, imposible de obviar. Como imposible resulta no contar que apenas tocó tierra argentina, Carlos Gardel le dedicó a la tripulación el tango La gloria del águila, al mismo tiempo que aquel fervor se tradujo en productos comerciales, postales y souvenirs inundando los mercados de España y la Argentina. Es que lo del hidroavión Plus Ultra no sólo lo convirtió en un hito histórico, sino que además trascendió los tiempos.
Al punto que hoy, martes 10 de febrero de 2026, al cumplirse un siglo de la epopeya, aquella nave constituye una de las piezas más significativas del patrimonio aeronáutico argentino y un símbolo perdurable de la hermandad entre ambas naciones. Se trata del Dornier Do J Wal de la Aeronáutica Militar española que el miércoles 10 de febrero de 1926 protagonizó una de las mayores gestas de la aviación del siglo XX: la primera travesía aérea transatlántica entre Europa y Sudamérica realizada por un único avión.
La cuestión no termina allí... Tamaño tesoro se encuentra hoy en el Museo del Transporte de Luján, a 72,5 kilómetros de la Casa de Gobierno y puede verse de manera libre y gratuita.
Pero antes de avanzar, qué mejor que resumir en 100 imágenes (¿100? Sí, merece el esfuerzo su aniversario centenario) la historia que lo hizo grande y le permitió aterrizar definitivamente en el lugar donde hoy descansa -y se exhibe- a puro orgullo.



UNA GESTA TÉCNICA SIN PRECEDENTES CON CUATRO HÉROES
El vuelo se elevó del Océano Atlántico el 22 de enero de 1926 con el objetivo de recorrer 10.270 kilómetros en siete etapas: Las Palmas de Gran Canaria; Puerto Praia, en Cabo Verde; Fernando de Noronha, Recife y Río de Janeiro, en Brasil; Montevideo, en Uruguay, y Buenos Aires, en Argentina. ¿Sus tripulantes? El comandante Ramón Franco, el capitán Julio Ruiz de Alda, el teniente de navío Juan Manuel Durán y el mecánico Pablo Rada.
Juntos enfrentarían tormentas, averías (la rotura de una hélice, el incendio de un motor...) y largas horas de incertidumbre durante las dos decenas de días que duraría la proeza, que tuvo una enorme repercusión mediática entre otros en diarios como ABC y Diario de Navarra de España, y La Nación de Argentina, culminando exitosa sobre el Río de la Plata gracias a la pericia humana y a una de las grandes innovaciones que incorporó a los comandos: el radiogoniómetro (rebautizado de manera coloquial "brújula mágica"), que permitía conocer la dirección de la emisora captada para determinar la posición del hidroavión.
Aquí 23 imágenes de lo descripto:























SU PRIMER ARRIBO A LUJÁN
Terminado el raid internacional, ya convertido en una leyenda mecánica y siendo donado ala Armada Argentina, el Plus Ultra funcionó un tiempo como aeronave de correo. Sin embargo, tiempo después su actividad se discontinuó, hasta que se lo desmanteló, permaneciendo guardada en Puerto Belgrano, Punta Alta, al sur de la provincia de Buenos Aires.
Al cumplirse una década de su proeza, la nave fue reconstruida y cedida en 1936 al Museo del Transporte del Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo, en Luján. La ciudad ubicada a orillas del río homónimo, en el oeste de la Ciudad de Buenos, entonces albergó la hidronave, que pasó a integrar su patrimonio histórico.
A continuación, 8 fotos que reviven aquella historia:








LA RESTAURACIÓN EN SEVILLA: EL RESCATE DEL MILLÓN DE DÓLARES
A partir de allí, el Plus Ultra sólo dejó el Museo de Luján en dos oportunidades excepcionales. La primera, en 1968, cuando viajó a España para ser exhibido en la Séptima Feria del Campo de Madrid. La segunda, en 1985, con motivo del inminente 60º aniversario de la hazaña, cuando se decidió realizarle una restauración integral, puesto que ya no estaba en condiciones de volar.
Para tal proceso debió ser trasladada 9.750 kilómetros de distancia, a Sevilla. La tarea recayó en la empresa Lacasa Construcciones Aeronáuticas S.A., bajo la dirección del ingeniero José Bento Giménez Carlet, con la participación de José Fernández, vinculado a la construcción original del hidroavión.
Desmontadas las alas Dornier Do J Wal para asegurar su conservación, se decapó la superficie metálica para tratar la corrosión y fueron recuperadas artesanalmente las piezas, respetando el diseño original, con un costo superior al millón de dólares.
Las 21 imágenes que registran aquel proceso:





















SU REGRESO DEFINITIVO A LA CIUDAD NACIONAL DE LA FE
Finalizada la restauración, el Plus Ultra retornó a Argentina desde el puerto de Cádiz, a bordo del buque Santa Inés, arribando a Buenos Aires el 11 de julio de 1988. Su traslado terrestre hasta Luján no estuvo exento de dificultades, presentando inconvenientes logísticos que retrasaron su llegada final hasta el 13 de dicho mes.
Desde entonces, el hidroavión que maravilló al mundo y fue recibido en el Río de la Plata por una multitud, se convirtió en una nueva referencia de esta ciudad que históricamente había cobrado trascendencia por su imponente Basílica de Nuestra Señora de Luján que, desde estilo neogótico, recibe año a año a millones de peregrinos cada que acuden para venerar a la Patrona de la República.
¿Cómo fue el arribo e ingreso del Plus Ultra al Museo del Transporte de Luján? Estas 30 fotos lo recuerdan:






























UN HITO DE LA HUMANIDAD Y EL ORGULLO DE LUJÁN
El Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo se distingue por la inmensa amplitud y diversidad de su patrimonio, que abarca la historia nacional y latinoamericana desde múltiples dimensiones. El Museo del Transporte de Luján forma parte de dicho complejo, brindando en su interior algunos tesoros fundamentales que merecen una especial atención.
Entre ellos, La Porteña, la mítica locomotora del viaje inaugural del Ferrocarril del Oeste en 1857, símbolo del inicio del sistema ferroviario en el país; los restos de los caballos criollos Gato y Mancha (1925/8), protagonistas del raid Buenos Aires–Nueva York de Aimé Félix Tschiffely; los tractores Snowcat de la expedición terrestre al Polo Sur de 1965, el velero Legh II, con el que el legendario Vito Dumas dio la vuelta al mundo en solitario por el hemisferio sur (1942/3); y claro, el Plus Ultra, que convive con ellos ofreciendo un relato único sobre la evolución de la tecnología y el espíritu humano.
El mismo Plus Ultra que con el tiempo se ha consolidado como una referencia absoluta. Tan fuerte resulta su presencia que el público suele identificar a la institución simplemente como "el museo de Luján donde está el avión". Porque, claro, esta aeronave no sólo cambió la forma en que la Humanidad miraba el mundo, demostrando que podía unir personas, países y culturas transformando las distancias en puentes de confianza y marcando un punto de inflexión en la aviación mundial, sino que además -y vaya dato relevante- se encuentra ahí, presente, impactante e imponente, a tiro de selfie para quien desea llevarse un recuerdo a su lado... O al menos con parte de ella, porque debido a su tamaño no resulta sencillo lograrlo en un solo cuadro.
A continuación, las últimas 15 imágenes, que nos terminar de trasladar a 2026, en que, lo dicho, se celebran los cien años de su impresionante epopeya:















Agradecemos a Viviana Mallol, directora del Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo, dependiente del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, a BAFilma y a H.V.I.


