El misterio de la Estatua de la Libertad de Buenos Aires que sería más antigua que la de Nueva York: dónde está ubicada – GENTE Online
 

El misterio de la Estatua de la Libertad de Buenos Aires que sería más antigua que la de Nueva York: dónde está ubicada

estatua de la libertad en belgrano
Diversos registros sugieren que esta pieza de hierro fundido fue instalada en 1875, lo que la situaría cronológicamente antes que la famosa escultura de los Estados Unidos. Se trata de una joya oculta porteña que guarda enigmas sobre su origen y financiación que persisten hasta el día de hoy.
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En las concurridas Barrancas de Belgrano, entre senderos y árboles centenarios, se erige un monumento que la mayoría de los porteños ignora, a pesar de su asombroso linaje internacional. Se trata de la Estatua de la Libertad de Buenos Aires, una pieza de casi tres metros de altura que no es una simple imitación, sino una obra legítima de la misma mano que diseñó el ícono de Manhattan.

Esta joya oculta, ubicada sobre la calle La Pampa, es considerada por algunos registros como la primera de su tipo, habiendo sido instalada incluso antes que su mundialmente famosa "hermana" estadounidense.

Para comprender la magnitud de esta escultura, es necesario remontarse a su creador, el escultor francés Frédéric Auguste Bartholdi. Nacido en Colmar en 1834, fue un artista de renombre mundial, responsable también de monumentos como el León de Belfort, que conmemora la resistencia francesa en la Guerra Franco-Prusiana.

Dependiendo de cuestiones externas como el clima, hay momentos en el que el monumento cambia de tonalidad. Custodiada por el Museo de Obras de Arte (MOA) del parque Tres de Febrero, la estatua sigue en su lugar original, esperando ser descubierta por aquellos que se detienen a observar más allá de lo evidente.
Dependiendo de cuestiones externas como el clima, hay momentos en el que el monumento cambia de tonalidad. Custodiada por el Museo de Obras de Arte (MOA) del parque Tres de Febrero, la estatua sigue en su lugar original.

Para la versión neoyorquina, el artista colaboró con figuras de la talla del ingeniero Alexandre Gustave Eiffel y el arquitecto Eugène Viollet-le-Duc. Sin embargo, en la pieza porteña, trabajó en una escala más íntima pero igualmente simbólica, representando a Libertas, la diosa romana de la libertad.

Muchos piensan que es una réplica, pero técnicamente es "la original".
Muchos piensan que es una réplica, pero técnicamente es "la original".

Lo que pocos saben es que el artista realizó múltiples versiones de esta obra, y la que descansa en Belgrano posee su firma grabada y una inscripción que certifica su origen en los prestigiosos talleres parisinos de la empresa Val d'Osne.

El misterio cronológico y por qué es la primera del mundo

El aspecto más fascinante de la estatua de Belgrano es la controversia sobre su antigüedad. Según registros del Archivo del Museo de Obras de Arte (MOA) y diversas investigaciones, la versión argentina tendría una antigüedad considerable que la sitúa como la primera en ser erigida.

Una foto del monumento porteño en 1931.
Una foto del monumento porteño en 1931.

Mientras que la Estatua de la Libertad de Nueva York fue inaugurada oficialmente en 1886 (aunque algunos documentos mencionan 1892), la versión de Buenos Aires habría sido instalada 11 años antes, en 1875. Esta fecha fue citada por el historiador Alberto Octavio Córdoba en su libro "El Barrio de Belgrano, Hombre y cosas de su pasado", publicado originalmente en 1968.

Alberto Octavio Córdoba en su libro "El Barrio de Belgrano, Hombre y cosas de su pasado" de 1968. En la página 59 está escrito que "la estatua de la Libertad fue emplazada en 1875, durante el período en el que José G. Saborido se desempeñaba como Juez de Paz de Belgrano", citando como fuente para ello la "Memoria" que presentó el mismo juez al renunciar a su cargo.
Córdoba dice en su libro que "la estatua de la Libertad fue emplazada en 1875, durante el período en el que José G. Saborido se desempeñaba como Juez de Paz de Belgrano". Para tal afirmación cita como fuente la "Memoria" que presentó el mismo juez escribio al renunciar a su puesto.

Aunque su inauguración oficial figura en 1886, existen registros consistentes que sugieren que la escultura ya formaba parte del paisaje de la zona desde la década de 1870, convirtiéndola en un enigma histórico.

Hierro fundido vs. Bronce, las diferencias técnicas

A diferencia del coloso de Nueva York, que está construido principalmente en bronce, la réplica de Belgrano fue realizada en hierro fundido pintado. Esta elección de material le otorga una apariencia más sólida y robusta, contrastando con el acabado más refinado de la versión estadounidense.

La versión porteña y la neoyorkina.
La versión porteña y la neoyorkina.

Con el paso de las décadas, la exposición a los elementos ha provocado un proceso de oxidación que altera su color original. Dependiendo del estado de mantenimiento y el clima, la estatua puede mostrar matices que van desde el rojo hasta un verde musgo, lo que acentúa su aire de reliquia antigua en medio de la vegetación del parque.

A pesar de ser 90 metros más pequeña que la de Estados Unidos, su valor histórico es equiparable por su conexión directa con el autor original.

Los interrogantes detras de la joya oculta porteña

Otro de los grandes interrogantes que rodean a este monumento es su financiación y adquisición. Según el Archivo General de la Nación, la estatua fue comprada por la Municipalidad de Buenos Aires. No obstante, este dato presenta una inconsistencia histórica significativa: en la fecha de su supuesta instalación (1875), el barrio de Belgrano todavía era un territorio provincial independiente.

Los documentos del MOA por medio de los cuales lograron reconstruir la historia del monumento.
Los documentos del MOA por medio de los cuales lograron reconstruir la historia del monumento.

La incorporación oficial de Belgrano a la Capital Federal no ocurrió hasta 1887, un año después de la inauguración formal de la estatua. Esta discrepancia documental ha alimentado durante décadas las dudas sobre cómo llegó realmente la pieza a las barrancas y quién fue el responsable último de su emplazamiento en un momento en que la zona estaba en plena expansión y crecimiento.

El interés internacional por esta pieza se reavivó en 1990 gracias a una casualidad. Un ciudadano francés llamado Francis Beaumatin, miembro del Club de los Amigos de la Estatua de la Libertad, descubrió una fotografía de la réplica en una revista. Intrigado por la existencia de una obra de Bartholdi en Sudamérica de la que no se tenía pleno registro en Europa, Beaumatin inició un intercambio de información con el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.

El monumento fue bandalizado en 1986 cuando desplazaron a la estatua de su pedestal.
El monumento fue bandalizado en 1986 cuando desplazaron a la estatua de su pedestal.

Gracias a estas gestiones, se pudo profundizar en la historia de la escultura, aunque no logró hallar una documentación definitiva que explicara su fundación. Hasta el día de hoy, las investigaciones continúan, manteniendo a la estatua como un símbolo histórico, cultural y artístico que despierta el interés de expertos y curiosos por igual.

Se encarga de la limpieza, el cuidado, la puesta en valor y la restauración de los monumentos que fueron vandalizados o dañados por el paso del tiempo para preservar el patrimonio de la Ciudad.
Otro de los documentos históricos de Monumentos y Obras de Arte (MOA), el organismo que se encarga de la limpieza, el cuidado, la puesta en valor y la restauración de los monumentos que fueron vandalizados o dañados por el paso del tiempo para preservar el patrimonio de la Ciudad.

Más allá de los datos técnicos y las fechas en disputa, la Estatua de la Libertad argentina es un testimonio de la ambición cultural de la Buenos Aires de finales del siglo XIX. Representa un vínculo directo con las corrientes artísticas europeas de la época y con los ideales republicanos que Bartholdi plasmó en sus obras más importantes.

 No es solo una copia; es una de las piezas fundacionales de un símbolo universal, escondida a plena vista en una de las plazas más bellas de la ciudad, recordándonos que Buenos Aires guarda secretos que incluso las grandes potencias envidiarían.
No es sólo una copia; es una de las piezas fundacionales de un símbolo universal, escondida a plena vista en una de las plazas más bellas de la ciudad, recordándonos que Buenos Aires guarda secretos que incluso las grandes potencias envidiarían.


 
 

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