A casi 15 años del doble femicidio que conmocionó al país y tuvo repercusión internacional, el caso de las turistas francesas Cassandre Bouvier y Houria Moumni volvió al centro de la escena. Esta vez, no por una resolución judicial, sino por un dato científico que podría modificar el rumbo de la investigación: la aparición de un perfil genético femenino detectado en Francia.
La Unidad Fiscal que lleva adelante la causa en Salta avanzó en una nueva etapa de pericias con un objetivo claro: determinar el origen de ese ADN. Según informó el Ministerio Público Fiscal, en los últimos días se enviaron citaciones a distintas mujeres vinculadas, de manera directa o indirecta, con la investigación. La intención fue recolectar muestras biológicas para compararlas con el perfil hallado en los estudios realizados en territorio francés.
El foco estuvo puesto en despejar una incógnita clave: si ese material genético correspondió a una contaminación —ya sea en laboratorios argentinos o franceses— o si, por el contrario, se trató de un indicio hasta ahora no considerado que podría abrir nuevas líneas de investigación.

Quiénes fueron citadas y qué se buscó determinar
Entre las mujeres convocadas figuraron perfiles diversos pero estratégicos dentro del expediente. Fueron citadas la médica legista que practicó las autopsias, operadoras y genetistas del laboratorio de Huellas Genéticas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y también personas del entorno de los imputados, incluido el círculo cercano de Santos Clemente Vera, uno de los condenados.
Desde el MPF precisaron que la mayoría de las citadas se presentó de manera voluntaria para someterse a la extracción de muestras. Hubo, sin embargo, una excepción: Beatriz Yapura, pareja de Vera, quien no asistió ni justificó su ausencia, según trascendió a través de la agencia Noticias Argentinas.
Una vez procesadas las muestras, los peritos avanzaron en el cotejo con el perfil genético femenino detectado en Francia. Ese cruce fue considerado determinante para establecer si el rastro tenía relación con la escena del crimen, con la manipulación de evidencias o con algún eslabón de la cadena de custodia.
Un dato que reavivó viejas dudas
El hallazgo volvió a poner bajo la lupa una causa históricamente atravesada por cuestionamientos. Desde el inicio, el expediente estuvo marcado por denuncias de irregularidades, pericias discutidas y versiones contrapuestas sobre lo ocurrido en la Quebrada de San Lorenzo en julio de 2011.
La aparición de este ADN femenino sumó un nuevo elemento a esa trama compleja. No solo reabrió interrogantes sobre posibles fallas en la investigación original, sino que también dejó latente la posibilidad de que haya personas no identificadas vinculadas al crimen.
Mientras la Justicia avanzaba con los análisis, el caso vuelve a instalarse en la agenda pública. Y, como sucedió durante años, la expectativa gira en torno a una pregunta que todavía no encontró respuesta definitiva: si la verdad completa sobre lo ocurrido aquella tarde en Salta finalmente está más cerca de salir a la luz o si, una vez más, surgen nuevas dudas en una historia que parece no cerrarse nunca.

