Un grave accidente doméstico dejó a un adolescente de 16 años con quemaduras en gran parte de su cuerpo en la ciudad de Córdoba. El episodio ocurrió el pasado 2 de enero en una vivienda del barrio Juniors, cuando el celular que estaba cargando explotó y provocó un incendio que se propagó con extrema rapidez.
El hecho se desencadenó en el patio de la casa del joven, donde él había conectado su teléfono móvil —un modelo gamer Nubia Neo 2— a una toma eléctrica ubicada sobre una mesa de trabajo.
En ese mismo espacio había un bidón de thinner, un solvente altamente inflamable que se encontraba allí por tareas de refacción que la familia planeaba realizar. Una chispa generada por la explosión del dispositivo alcanzó el recipiente y desató las llamas.

Benjamín, estudiante de quinto año de un colegio técnico de San Vicente, quedó atrapado entre las paredes y una línea de fuego que le impedía salir. En medio de la desesperación, tomó una decisión que resultó clave para sobrevivir: se cubrió el rostro, contuvo la respiración y atravesó las llamas para ingresar a la casa y pedir ayuda. Durante ese trayecto, parte del líquido inflamable cayó sobre su brazo derecho, lo que agravó las lesiones.
Eugenia, su madre, relató lo ocurrido en diálogo con Canal 10 de Córdoba. “Él estaba de espaldas cuando escuchó un ruido muy fuerte. Fue la primera explosión del celular. Una chispa cayó en el bidón de thinner que estaba en la mesa y el fuego le alcanzó el brazo derecho, que es el más comprometido”, explicó. Según su testimonio, el adolescente quedó rodeado por el fuego sin una salida inmediata.

Tras el incendio, Benjamín fue trasladado de urgencia al Instituto del Quemado, un hospital de alta complejidad de la capital cordobesa. En un primer momento, los médicos estimaron que presentaba quemaduras en el 40% del cuerpo, pero luego de las intervenciones quirúrgicas iniciales se confirmó que las lesiones alcanzaban el 60%.
A pesar de la gravedad del cuadro, la evolución clínica muestra algunos signos alentadores. La madre del joven indicó que permanece consciente, no sufrió daño en las vías respiratorias y no presenta compromiso renal ni cardíaco. Este aspecto fue atribuido, en parte, a que logró no inhalar humo mientras escapaba del fuego.
El celular involucrado en el accidente había sido adquirido hacía apenas siete meses. Se trata de un modelo diseñado para uso intensivo, con sistemas de refrigeración especiales, aunque aún no se esclarecieron las causas técnicas de la explosión.
Benjamín ya fue sometido a varias cirugías para remover tejido dañado y prevenir infecciones, y los médicos anticiparon que la internación se extenderá por al menos tres meses, con un proceso de recuperación que podría ser prolongado.
Desde su entorno, el adolescente pidió que su experiencia funcione como advertencia. Su familia transmitió el mensaje con el objetivo de alertar sobre los riesgos de cargar dispositivos electrónicos cerca de materiales inflamables.
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