El mate es pausa, compañía, charla y tradición. Cada 30 de noviembre, el Día Nacional del Mate nos invita a reconectar con esos gestos que atraviesan generaciones. La fecha conmemorativa fue establecida por el Congreso de la Nación en honor al nacimiento de Andrés Guacurarí y Artigas, -Andresito- líder guaraní que promovió el cultivo y comercialización de la yerba mate.
Este año, además, la fecha coincide con el primer aniversario de la yerba tradicional de Cachamai, una propuesta que recupera lo clásico con un toque moderno. Elaborada con hoja misionera y estacionada entre 12 y 24 meses, esta yerba mate ofrece un sabor suave y equilibrado, pensado para quienes aman el mate de todos los días.
“Para nosotros el mate es una forma de encuentro, y nuestra misión es acompañarlo con un producto de máxima calidad”, afirma Graciela Rastelli, CEO de la marca.

La yerba ya llegó a millones de hogares dentro y fuera del país y que se suma al ritual cotidiano de miles de personas. Se disfruta en Estados Unidos, Chile, República Checa, México, Costa Rica y hasta Tailandia, donde el interés por infusiones naturales crece con dinamismo.
Para llegar a todos, durante el mes del mate, Cachamai protagoniza una particular campaña: “Cebarnos es nuestra tradición”, bien ligada a las costumbres argentinas. Además, dice presente en Matear 2025 en Posadas, un encuentro para descubrir nuevos sabores, reencontrarse con el ritual y celebrar la bebida más argentina.
El crecimiento de la marca incluye a sus reconocidas yerbas compuestas con más de 12 variedades -entre las que se destacan las Hierbas Serranas, Hierbas del Litoral, Hierbas Digestivas- además de tés, mate cocido, galletitas y la línea Frutty de barras y snacks saludables.

En el día nacional del mate, celebramos mucho más que una bebida. Celebramos la costumbre que nos acompaña en vacaciones, en la plaza, en la oficina, el auto o en casa. Ese ritual que se adapta a cada ritmo, a cada momento. En un mundo cada vez más vertiginoso, el mate sigue siendo ese espacio donde todo vuelve a lo simple. Y ahí, como siempre, una ronda se abre para seguir compartiendo historias.